El presidente francés, Emmanuel Macron, invitó a los líderes de las potencias otrora aliadas: su par estadounidense Joe Biden, el rey británico Carlos III y el primer ministro canadiense Justin Trudeau, cuyas tropas desembarcaron el 6 de junio de 1944.
“Es con el más profundo sentido de gratitud que los recordamos a ellos y a todos los que sirvieron en ese momento crítico”, dijo Carlos III en la localidad francesa de Ver-sur-Mer, donde rindió homenaje a los soldados aliados y a los civiles franceses que perdieron la vida, así como al coraje de la resistencia francesa.
“Las naciones libres deben unirse para oponerse a la tiranía”, afirmó.
El presidente francés también invitó a unos 200 veteranos, los últimos supervivientes de las decenas de miles de soldados que arriesgaron sus vidas en las arenosas playas y acantilados de Normandía, a menudo lejos de sus hogares, bajo el intenso contrafuego alemán.
Macron también invitó a la ceremonia en Omaha Beach a dirigentes de las entonces potencias enemigas -el canciller alemán Olaf Scholz y el presidente italiano Sergio Mattarella- y al jefe de Estado ucraniano, Volodimir Zelenski, en un gesto enormemente simbólico.
La gran ausente es Rusia. Pese al alto precio que pagó la Unión Soviética en la victoria final (27 millones de muertos civiles y militares) , el presidente ruso Vladimir Putin no fue invitado, al contrario que hace 10 años, por su invasión lanzada en Ucrania en 2022.
El rey Carlos III, cuya visita a Normandía representa su primer viaje al extranjero desde su diagnóstico de cáncer, también lanzó las celebraciones la víspera desde el puerto británico de Portsmouth, clave en la preparación del Desembarco hace 80 años.