"La verificación posterior por parte de las unidades operativas y las fuentes de inteligencia ha confirmado que el incidente sí ocurrió", afirmó anoche en un comunicado en la red social X el portavoz de la Policía nigeriana, Benjamin Hundeyin.
"En consecuencia, la Policía de Nigeria activó operaciones de seguridad coordinadas, en estrecha colaboración con otras agencias de seguridad, con el objetivo claro de localizar y rescatar de manera segura a las víctimas y restablecer la calma en la zona", añadió.
Así, la Policía ordenó el despliegue de unidades tácticas y la intensificación de las patrullas ya existentes.
Este lunes, el reverendo John Hayyab, presidente de la CAN en los Estados del Norte de Nigeria, relató a EFE que "atacaron las tres iglesias mientras se celebraban los servicios religiosos, 168 fieles se encuentran desaparecidos tras el ataque".
Según Hayyab, los asaltos ocurrieron de manera simultánea mientras se celebraban misas y servicios religiosos en la Iglesia Evangélica Ganando a Todos (ECWA) y las iglesias católicas llamadas “Querubines” y “Serafines”, en la zona de Kurmin Wali.
Entonces, sin embargo, las autoridades locales afirmaron que las fuerzas de seguridad no encontraron evidencia de ningún ataque en Kurmin Wali, mientras el comisario de la Policía de Kaduna, Alhaji Muhammad Rabiu, alegó que las denuncias de secuestros son difundidas por "promotores del conflicto" que buscan desestabilizar a ese estado y socavar la paz.
Rabiu también advirtió que se aplicará “todo el peso de la ley” a quienes difundan información falsa.
Algunos estados de Nigeria, sobre todo en el centro y noroeste del país, sufren ataques constantes por parte de bandidos, término usado para nombrar a bandas criminales que cometen asaltos y secuestros masivos para pedir rescates, que las autoridades tildan en ocasiones de "terroristas".
En noviembre pasado, 303 alumnos y doce profesores de la Escuela Católica de Primaria y Secundaria St. Mary's, en el estado de Níger (centro-oeste) fueron secuestrados por hombres armados, si bien algunos de ellos huyeron en los días posteriores y las autoridades lograron finalmente rescatarlos a todos.
Ese mismo mes, 38 feligreses fueron también raptados del pueblo de Ekuru, en el estado Kwara (oeste), cuando hombres armados atacaron la Iglesia Apostólica de Cristo (CAC) y, antes de que fueran liberados días después, los secuestradores solicitaron a las familias un rescate de casi 60.000 euros por persona.
A esta inseguridad se suma la actividad del grupo yihadista Boko Haram en el noreste del país y, desde 2016, de su escisión Estado Islámico en la Provincia de África Occidental (ISWAP).