Tíbet, nuevo frente de crisis entre EE.UU. y China

Marco Rubio, secretario de Estado de EE.UU.ZOLTAN MATHE

El nombramiento por parte de Estados Unidos de un enviado especial para Tíbet abre un nuevo frente de conflicto entre Estados Unidos y China.

El jefe de la diplomacia estadounidense, Marco Rubio, anunció la designación de un nuevo enviado de Estados Unidos encargado de promover la protección de los tibetanos, lo que provocó una fuerte reacción de China, que denunció una “injerencia en sus asuntos internos”.

El secretario de Estado estadounidense declaró que Riley Barnes, su adjunto encargado de Democracia, Derechos Humanos y Trabajo, será el nuevo coordinador especial para las cuestiones relacionadas con el Tíbet, territorio que Pekín considera parte integrante de China.

“Estados Unidos sigue comprometido con el apoyo a los derechos inalienables de los tibetanos y a su patrimonio lingüístico, cultural y religioso propio”, escribió Rubio en un mensaje publicado el martes con motivo del Año Nuevo tibetano.

Este cargo de coordinador especial para el Tíbet está establecido por ley en Estados Unidos desde 2002.

“La creación por parte de Estados Unidos del llamado ’coordinador especial para las cuestiones tibetanas’ interfiere en los asuntos internos de China, y China nunca lo ha reconocido”, denunció el miércoles el Ministerio de Relaciones Exteriores chino.

“Los asuntos del Tíbet son asuntos internos de China y no toleran ninguna injerencia de ninguna fuerza externa”, añadió la misma fuente.

Desde hace varios años, Estados Unidos teme que China se inmiscuya en la elección del sucesor del actual Dalái Lama, Premio Nobel de la Paz de 90 años criticado por Pekín.

China califica de rebelde y separatista al líder espiritual budista, quien ha llevado a cabo durante toda su vida una campaña por una mayor autonomía del Tíbet.

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