Tras la anulación del primer juicio el 29 de mayo de 2025 debido al mal accionar de la jueza Julieta Makintach, de quien se descubrió que participaba de un documental sobre la causa llamado ‘Justicia Divina’, un nuevo proceso judicial comenzó este martes en un tribunal en las afueras de Buenos Aires para determinar si los médicos encargados de cuidar a Maradona en sus últimos días tuvieron responsabilidad en su muerte.
Al igual que el año pasado, el juicio se lleva a cabo en los tribunales de la localidad de San Isidro, en esta ocasión a cargo de los magistrados Alberto Gaig, Alejandro Horacio Lago y Alberto Ortolani.
La audiencia de este martes contó con la presencia de las tres hijas de Maradona -Dalma, Gianinna y Jana-, así como de una enorme cantidad de medios de comunicación y un puñado de seguidores del exfutbolista, fallecido el 25 de noviembre de 2020, a los 60 años, tras un paro cardiorrespiratorio cuando recibía cuidados domiciliarios en una vivienda de un barrio exclusivo a las afueras de la capital argentina.
Patricio Ferrari, el fiscal que lleva adelante la acusación de homicidio simple con dolo eventual contra los médicos, aseguró durante sus alegatos de apertura que los imputados “abandonaron a Maradona, condenándolo a su suerte” y que existieron múltiples señales de alarma que “decidieron no escuchar”.
Fernando Burlando, el abogado de Dalma y Gianinna, afirmó durante la audiencia que el astro “fue asesinado” y consideró que las conductas de los médicos “no fueron negligencias ni meras omisiones”, sino que “sabían la peligrosidad que implicaban sus actos”.
El neurocirujano Leopoldo Luque, principal acusado por la muerte del exfutbolista, estrenó este martes una defensa renovada con la incorporación de Roberto Rallin, que se sumó a Francisco Oneto, también abogado del presidente argentino, Javier Milei.
“Si Diego viviera, pediría la absolución de Luque”, expresó Rallin y provocó el disgusto de las hijas del ‘Diez’.
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