Deseos que contaminan: recogen casi 400 kilos de monedas arrojadas a las Cataratas de Yguazú

Personas recorren el Parque Nacional del Iguazú, en Puerto Iguazú (Argentina). Las imponentes Cataratas del Iguazú, reconocidas como Patrimonio de la Humanidad y una de las siete maravillas naturales del planeta.EFE/JUAN IGNACIO RONCORONI

Una limpieza en las Cataratas del Yguazú permitió retirar casi 400 kilos de monedas arrojadas por turistas para “pedir deseos”. La empresa encargada de la explotación en el lado brasileño advirtió sobre los efectos del metal en el agua y la fauna del lugar.

Las Cataratas del Yguazú, uno de los paisajes naturales más visitados de Sudamérica y reconocidas como Patrimonio Natural de la Humanidad, enfrentan un problema que combina turismo masivo y contaminación a causa de la costumbre de tirar monedas para “pedir deseos”.

Según información difundida por la empresa concesionaria que administra la zona turística en el lado brasileño, una jornada de limpieza permitió extraer del río Yguazú casi 400 kilogramos de metal, pero no solo eso; los equipos también retiraron gafas, botellas y tapas.

La limpieza fue posible gracias al bajo caudal de las cataratas. El día de la limpieza, el volumen de agua se ubicó por debajo de 500.000 litros por segundo, frente a un promedio habitual de 1,5 millones de litros por segundo. La reducción, según la empresa, abrió una oportunidad para acceder a zonas donde normalmente la fuerza del agua impide operar.

Aun así, la concesionaria subrayó que estas intervenciones solo pueden realizarse cuando el nivel del río es estable y permite la seguridad del personal en un entorno naturalmente riesgoso.

El portal de noticias de la Red Globo de Brasil cita a André Franzini, gerente de sostenibilidad de Urbia+Cataratas, quien asegura que la práctica está prohibida dentro del área protegida pese a su arraigo cultural y el motivo es ambiental, ya que los metales presentes en las monedas pueden degradarse con el tiempo, contaminar el agua y generar efectos negativos sobre la vida acuática.

Lo que para el visitante puede ser un acto breve y “tradicional”, para el ecosistema se convierte en una acumulación sostenida de materiales que permanecen sumergidos, se corroen y alteran el ambiente.

Fotografía de archivo fechada en febrero de 2020 que muestra a personas que recorren las Cataratas del Yguazú, en Misiones (Argentina).

¿Qué pasará con las monedas?

Las monedas serán sometidas a un proceso de clasificación para decidir su manejo. La mayoría, según la concesionaria, presenta signos de corrosión por haber permanecido sumergidas durante largos períodos, lo que limita su reutilización.

Las que aún conserven condiciones de uso se destinarán a proyectos medioambientales, con foco en educación ambiental y plantación de árboles, en cooperación con el Instituto Chico Mendes para la Conservación de la Biodiversidad (ICMBio).

Un problema que trasciende los años

La extracción de residuos metálicos no es un hecho aislado, ya que según datos históricos divulgados por la concesionaria y publicados por g1, las cantidades retiradas en años anteriores también fueron relevantes:

  • 320 kilos en 2019
  • 329 kilos en 2021
  • 329 kilos en 2022
  • 158,8 kilos en 2023
Fotografía donde se observa La Garganta del Diablo, un conjunto de saltos de agua que hace parte de las Cataratas de Yguazú.

Las Cataratas del Yguazú están formadas por un conjunto de 275 saltos de agua que caen en el corazón de la selva paranaense, en la frontera entre Argentina (Provincia de Misiones) y Brasil (Estado de Paraná). El lado argentino posee el 80% del territorio y ofrece un contacto más directo, mientras que el lado brasileño cuenta con mejores vistas panorámicas y es donde realmente se aprecia la magnitud y la escala de todo el conjunto.

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