Durante un discurso en una ceremonia castrense, afirmó que tras la ofensiva junto a Estados Unidos "Irán ha sufrido duros golpes" que "lo han hecho retroceder años en todos los ámbitos".
"Apoyamos estos esfuerzos (de Estados Unidos) y brindamos el respaldo necesario, pero es posible que pronto debamos volver a actuar para garantizar el logro de los objetivos", añadió, según una nota distribuida por su ministerio.
También habló de la guerra contra el grupo chií libanés Hizbulá, que se encuentra bajo un alto el fuego durante el que se siguen produciendo ataques de ambas partes.
"Debemos completar la tarea de asegurar la eliminación de la amenaza para los residentes del norte y para el Estado de Israel", dijo Katz al respecto.
Y añadió que Israel destruirá toda su infraestructura en "la zona de seguridad hasta la línea amarilla", una expresión en este último caso que el Ejército israelí usa para calificar a la divisoria a partir de la cual están apostadas sus tropas.
Con esta calificación, Katz se refirió a la franja de territorio del sur del Líbano que el Ejército israelí mantiene ocupada con el pretexto de defender al norte de Israel de los ataques de Hizbulá, desplazando a cientos de miles de libaneses.