Este es el resultado de los contactos entre el Banco Central Europeo (BCE) y representantes de 67 empresas líderes de la zona del euro entre el 23 de marzo y el 1 de abril, publicada este lunes.
Las empresas dijeron que "la subida del precio del petróleo en marzo fue transmitida rápidamente a los precios de venta de la mayoría de los bienes y servicios que dependen del petróleo, pero la transmisión más amplia podría ser más gradual que en el pasado", añade el BCE.
Las empresas de transporte aéreo, de logística, químicas, de plásticos y empaquetadoras dijeron que aumentaron los precios de venta, con frecuencia cifras de dos dígitos (lo que significa al menos 10 % o más), en marzo o que anunciaron esos incrementos para el segundo trimestre.
En algunos casos, las cláusulas contractuales facilitaron estos aumentos de los precios porque proporcionaron ajustes automáticos en respuesta al encarecimiento de la energía, dice el BCE.
Estas cláusulas son ahora más comunes que cuando Rusia invadió a Ucrania porque las empresas han aprendido de la experiencia.
"Al mismo tiempo, las empresas, al menos las grandes, tendían a estar mejor protegidas contra las fluctuaciones de los precios de la energía que en 2022", añade el BCE.
Esta protección debería limitar algo el impacto del encarecimiento de la energía a corto plazo.
Pero si la guerra en Oriente Medio no termina pronto, creará una interrupción de la cadena de suministro, presionará significativamente al alza a los precios y reducirá la demanda, prevén las empresas.
Asimismo las empresas consideran que un conflicto que dure meses en vez de semanas, con el estrecho de Ormuz bloqueado y con más ataques a las infraestructuras de petróleo y gas, resultaría en una escasez global, no sólo de combustible, sino también de muchos productos que requieren derivados del petróleo para su producción.
Las empresas se mostraron preocupadas por la posible escasez de hidrógeno, que se usa en la producción de fertilizantes, y de helio, que se emplea para enfriar las obleas en la producción de semiconductores, así como para soldar cobre y níquel en muchas industrias de alta tecnología.
"Una interrupción del suministro de esta naturaleza podría generar una presión inflacionista más parecida a la presenciada durante la pandemia de la covid-19", según las empresas consultadas por el BCE.
Pero habría algunos factores que mitigarían las presiones inflacionistas porque la demanda global ahora es débil en vista de que la demanda en China está contenida, a diferencia de lo que ocurrió durante la pandemia.
Además, no habría cambios bruscos entre el consumo de bienes y servicios y el apoyo presupuestario va a ser probablemente más limitado que durante la pandemia.
La principal preocupación para la mayor parte de las empresas es el impacto que la guerra en Oriente Medio puede tener en la confianza del consumidor y la demanda final del consumidor.
Las empresas de la zona del euro anticipan una moderación del crecimiento salarial.
De media, prevén que el crecimiento salarial baje hasta el 2,9 % en 2026 y el 2,8 % en 2027, desde el 3,5 % en 2025.
No obstante, el 10 % de las empresas con las que el BCE mantiene contactos revisó al alza sus expectativas de crecimiento salarial para el 2027 en vista de la guerra en Oriente Medio.
Un 30 % de las empresas considera que la guerra en Oriente Medio es un riesgo al alza para el crecimiento salarial.