La operación, que contó con colaboración internacional, comenzó el pasado 10 de abril en Oviedo (norte), cuando una mujer alertó del posible cautiverio de una joven venezolana, que estaba retenida en una vivienda bajo vigilancia de cámaras y era obligada a ejercer la prostitución para costear una deuda impuesta de 10.000 euros (11.600 dólares).
En esa primera fase se logró la detención de una mujer brasileña encargada del control directo de la víctima.
La participación de la Interpol y autoridades policiales de Venezuela y Chile permitió identificar a los jefes del grupo criminal, dos hombres venezolanos considerados muy peligrosos por los antecedentes delictivos y la destreza en el uso de armas de fuego.
Fueron detenidos el pasado 8 de mayo en Ponferrada (provincia noroccidental de León) y cumplen ya prisión provisional.
También están encarceladas dos mujeres de la misma nacionalidad localizadas en la provincia de Murcia (sureste), encargadas del traslado, alojamiento y control de las víctimas en España.