"Más de 800 ghaneses se han registrado ante nuestra Embajada en Pretoria solicitando ser evacuados debido a la más reciente ola de ataques xenófobos", señaló la cartera ministerial en un comunicado, en el que también informó sobre el retraso de la evacuación prevista para esta misma jornada.
El Gobierno ghanés autorizó la semana pasada la evacuación de 300 de sus ciudadanos en el país, pero que finalmente decidió aplazar ante el incremento de ghaneses alistados en su legación diplomática en Pretoria.
"Teniendo en cuenta las cifras implicadas y las condiciones legales sudafricanas que deben cumplirse —incluyendo la inspección obligatoria de pasajeros, la coordinación multiinstitucional y los permisos de vuelo—, la evacuación planificada se ha aplazado por unos días", añadió.
Ghana pidió el pasado día 7 a la Unión Africana (UA) abordar los ataques xenófobos y enviar una "misión de investigación" a Sudáfrica.
El Ejecutivo ghanés dio ese paso después de que el movimiento antiinmigración March & March convocase en ciudades sudafricanas en los dos últimos meses manifestaciones, en ocasiones violentas, contra migrantes irregulares, a quienes culpan de los problemas económicos del país, la deficiente prestación de servicios públicos o las altas tasas de delincuencia.
Además, grupos organizados han llegado a impedir que migrantes africanos accedan a atención médica y a educación en instalaciones públicas.
La tensión se expandió a países como Guinea-Bisáu y Nigeria, que convocaron a los embajadores sudafricanos en sus territorios.
El Gobierno nigeriano informó de que unos 130 compatriotas solicitaron ser repatriados tras los ataques.
Los gobiernos de Kenia, Malaui y Lesoto emitieron alertas de seguridad para sus ciudadanos residentes en Sudáfrica, cuyo Gobierno ha condenado estos ataques.
Las tensiones xenófobas son un problema recurrente en el país sudafricano que acoge a casi tres millones de personas, de las cuales el 90 % proceden de otras naciones africanas.
Esto ha desembocado en oleadas de protestas violentas, especialmente en los barrios más vulnerables, siendo las más graves a finales de 2019, con 18 extranjeros muertos, según datos de la ONG pro derechos humanos Human Rights Watch (HRW).