La UE juega su baza en los Balcanes con Montenegro como punta de lanza

Tivat (Montenegro), 4 jun (EFE).- Los líderes de los Veintisiete y de las instituciones de la Unión Europea se reúnen el viernes en la ciudad costera de Tivat, en Montenegro (suroeste), para una cumbre con los seis países de los Balcanes Occidentales en un momento de creciente pugna geopolítica por la región.

Es la primera cumbre de este nivel que acoge Montenegro, a la que también asistirán los líderes de Albania, Bosnia-Herzegovina, Kosovo, Macedonia del Norte y Serbia, todos en proceso de adhesión a la Unión.

La UE quiere demostrar que es posible alejarse de la órbita rusa -en alusión directa a Serbia y Macedonia del Norte- y que el proceso de integración sigue siendo la oferta más sólida en una región donde compiten Moscú y Pekín, según diversos responsables comunitarios.

Entre las medidas previstas figuran el inicio formal de la redacción del tratado de adhesión de Montenegro, nuevos desembolsos del Plan de Crecimiento para los Balcanes Occidentales y la integración gradual de los seis socios en marcos europeos de seguridad y defensa, incluso antes de su ingreso en el bloque.

Para Montenegro en particular, la cita del viernes marca el inicio de la recta final: el objetivo es convertirse en el miembro "28 para 2028" -lema informal de la cumbre-, para lo que el Gobierno de Podgorica aspira a cerrar formalmente las negociaciones antes de que acabe 2026.

"El núcleo del negocio de la UE es la ampliación; si no lo hacemos nosotros, lo hará otro", advirtió Marjan Šarec, eurodiputado ponente sobre Montenegro y ex primer ministro esloveno, en un encuentro previo con la prensa el martes.

Montenegro es el país más avanzado entre los candidatos: ha abierto los 33 capítulos de negociación y cerrado provisionalmente 14. Ningún otro aspirante se encuentra en una etapa tan avanzada.

Si las ambiciones se cumplen, el país adriático, con algo más de 600.000 habitantes, se convertirá en el primer nuevo miembro de la UE desde Croacia, en 2013.

No obstante, una vez concluidas las negociaciones, el tratado deberá ser ratificado por los Veintisiete, un proceso que incluso podría requerir referendos nacionales.

Los principales escollos en las negociaciones son el Estado de derecho, la lucha contra la corrupción y el crimen organizado, y el medioambiente, según fuentes parlamentarias.

La cumbre abordará también la situación de los demás candidatos, con panoramas muy dispares.

Albania acaba de entrar en la fase de cierre de capítulos tras cumplir los requisitos intermedios sobre el Estado de derecho, convirtiéndose en el segundo candidato en alcanzar esa etapa, tras Montenegro.

Kosovo afronta su tercera convocatoria electoral en poco más de un año, mientras que Macedonia del Norte arrastra un proceso estancado pese a haber cambiado su nombre constitucional en el marco de la disputa histórica con Grecia por la denominación del país.

Serbia acude a Tivat bajo la lupa: su proximidad a Moscú amenaza su financiación europea y Bruselas espera señales concretas de alejamiento de la órbita rusa.

Bosnia-Herzegovina llega en un momento delicado tras la reciente salida de su alto representante internacional, figura clave en la supervisión del proceso de paz que puso fin a la guerra de Bosnia.

La cumbre se celebra en un momento de debate abierto sobre el modelo de ampliación, que Berlín ha querido aprovechar para acelerar e incentivar el proceso.

El canciller alemán, Friedrich Merz, envió en mayo una carta a la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, además de al presidente del Consejo Europeo, António Costa, y al primer ministro chipriota, Níkos Christodoulídis, para proponer conceder a los Balcanes Occidentales estatus de observadores en las instituciones, acceso privilegiado al mercado interior por etapas y mayor vinculación en la toma de decisiones.

Merz usará la cita del viernes para someter a debate esas propuestas, que París respalda y planteará además crear un estatus de "miembro asociado" para Ucrania en la reunión informal de líderes prevista para el 18 y 19 de junio en Bruselas.

Pero fuentes parlamentarias advierten contra impulsar "membresías de segunda categoría", pese a que Berlín insiste en que su intención no es "reemplazar la adhesión plena ni prolongar el camino hacia ella, sino lo contrario".

El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, ya rechazó la propuesta la semana pasada, calificándola de "injusta", y Madrid, sin cerrar la puerta, insistió en que la ampliación debe estar "basada en méritos" y en que la propia UE debe reformarse para estar preparada.

Si hay algo en que coinciden todas las partes es en la urgencia: los "puntos ciegos de seguridad" que pueden ser aprovechados por "fuerzas externas" hacen de la ampliación "un momento crucial para la UE", según advirtió en mayo la comisaria europea de Ampliación, Marta Kos.

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