Slovenske elektrarne (SE), que gestiona la planta, “aún dispone de combustible de origen ruso, del proveedor TVEL, que también se utilizará en la nueva unidad”, explicó este miércoles a EFE Miriam Vachová, directora de la cancillería del Regulador Nuclear de Eslovaquia (UJD).
El contrato con TVEL -una sociedad que pertenece al consorcio estatal ruso Rosamtom- fue el resultado de una licitación internacional y tiene una vigencia de 2022 a 2026, con la posibilidad de prórroga hasta 2030.
Por la guerra de agresión rusa contra Ucrania, la UE exige que los Estados miembros se desliguen a partir de finales de 2027 de los combustibles rusos, incluyendo el nuclear, lo que Eslovaquia ha impugnado ante el Tribunal de Justicia de la UE en Luxemburgo.
Mientras, SE y otros tres operadores europeos de centrales nucleares con reactores de diseño soviético firmaron un acuerdo en abril con Framatome, formado por grupo francés EDF (80,5 %) y la japonesa Mitsubishi Heavy Industries (19,5 %), para desarrollar un combustible exclusivamente europeo.
Framatome prevé comenzar a producir los primeros conjuntos de combustible a partir de 2028, lo que permitirá a los países de la UE independizarse de los suministros ruso.
Se espera que el cuarto reactor de Mochovce, con una potencia instalada de 470 megavatios, empiece a suministrar electricidad a la red este mismo año, tras una inversión de 6.700 millones de euros.
Con la puesta en marcha del nuevo reactor, Eslovaquia alcanzará una proporción de electricidad de origen nuclear respecto al consumo total del 77,5 %, superando a Francia (67 %), dijo esta semana el primer ministro eslovaco, el populista de izquierdas Robert Fico.
"Las enormes demandas de la industria, el desarrollo de la inteligencia artificial y otros sectores sólo pueden satisfacerse si generamos electricidad a partir de energía nuclear", aseguró Fico.