Según datos de la estatal Unión Eléctrica (UNE), elaborados por EFE, la tasa de afectación energética se ha mantenido por encima del 60 % desde hace cerca de un mes y ha alcanzado hasta al 70 %, la cifra máxima registrada en dos ocasiones en el presente año.
Cuba sufre una profunda crisis energética desde mediados de 2024, agravada desde enero por el asedio petrolero de EE.UU., una medida que la ONU ha calificado de contraria al derecho internacional.
El Gobierno de la isla ha reconocido, además, que la situación del Sistema Electroenergético Nacional (SEN) es "crítica" y "extremadamente tensa", marcada por el bloqueo petrolero estadounidense y un sistema energético profundamente obsoleto.
En este contexto, la UNE, dependiente del Ministerio de Energía y Minas, prevé para el horario de mayor demanda este miércoles una capacidad de generación de 1.100 megavatios (MW) y una demanda máxima de 3.200 MW.
De esta forma, el déficit -la diferencia entre oferta y demanda- será de 2.100 MW y la afectación estimada -lo que se desconectará realmente para evitar apagones desordenados- alcanzará 2.130 MW.
Además, en esta jornada, nueve de las 16 unidades de generación termoeléctrica se mantienen sin aportar energía al Sistema Electroenergético Nacional (SEN) por averías o trabajos de mantenimiento.
Esta situación se explica por la obsolescencia de las termoeléctricas en la isla, con décadas de explotación y sin las inversiones precisas, lo que ocasiona que la mayor parte de las unidades de generación del país, responsables del 40 % del mix energético y que se nutre de crudo nacional, sufran habituales averías.
A ello se suma que el otro 40 % del mix energético, a cargo de los motores de generación, una fuente de energía que precisa diésel y fueloil importado, se encuentre detenido por la falta de materia prima, debido a la presión de EE.UU.
El 20 % restante del mix energético cubano se obtiene de gas y fuentes renovables, especialmente con apoyo chino.
Según diversas estimaciones, la isla caribeña precisa algo más de 100.000 barriles de petróleo al día para satisfacer sus necesidades energéticas, de los que la isla obtiene unos 40.000 con su producción nacional. El resto debería obtenerlos en el exterior.
El último petrolero en llegar a Cuba con crudo del exterior fue el ruso Anatoli Kolodkin, un barco sancionado por Estados Unidos que entró en la bahía de Matanzas el 31 de marzo con unos 730.000 barriles de petróleo, y que apenas alcanzó para cubrir la demanda energética de la isla por tan solo dos semanas el pasado abril.