“Entre el 10 de octubre de 2025 y principios de abril de 2026 la ONU verificó la muerte de 196 palestinos, entre ellos 18 mujeres y 43 niños”, dice el comunicado, que señala que muchos de ellos fueron atacados “al desplazarse por zonas sin una demarcación clara”.
La cifra de menores equivale, de media, al asesinato de siete niños palestinos cada mes en Gaza, pese a la entrada en vigor del alto el fuego ese mismo 10 de octubre.
La denominada línea amarilla, donde las tropas israelíes siguen desplegadas y ocupando alrededor del 70 % de los 365 kilónetros cuadrados de Gaza, solo está delimitada de forma discontinua con bloques de hormigón de ese color y montículos de tierra, haciendo muy difícil a los palestinos conocer por dónde transcurre exactamente.
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Además, en el texto, la agencia de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) insiste en que la entrada de bienes esenciales a Gaza sigue siendo “insuficiente”, debido a las restricciones israelíes, y que “esta situación se agrava aún más por la continua expansión” del perímetro donde se sitúan las tropas.
El Ministerio de Sanidad palestino, incluidos esos cerca de 200 fallecidos en ataques próximos a las tropas israelíes, ha contabilizado en total 1.053 palestinos muertos desde el inicio del alto en fuego, en un goteo de ataques aéreos y disparos de francotiradores israelíes que se repiten casi a diario.
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Según Sanidad, otros 3.400 palestinos han resultado heridos desde el alto el fuego, aumentando a más de 173.500 los heridos desde el inicio de la ofensiva israelí tras los ataques de Hamás en octubre de 2023, y a alrededor de 73.060 los fallecidos en una ofensiva calificada internacionalmente por diferentes asociaciones de “genocidio”.