“Zona humanitaria” en Gaza: la propuesta de la Junta de Paz de Trump

Campode Sheikh Radwan neighbourhood of Gaza City on July 6, 2026. The Palestinian Islamist movement Hamas announced on July 6 the dissolution of the body that has governed the Gaza Strip for nearly two decades, clearing the way for a technocratic committee to implement civilian rule. Since a ceasefire took effect in Gaza last October between Hamas and Israel, the group has repeatedly said it is prepared to step aside from day-to-day governance, but the thorny issue of its disarmament remains unresolved. (Photo by Omar AL-QATTAA / AFP)131502+0000 OMAR AL-QATTAA

JERUSALÉN. La Junta de Paz, un organización creada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, como parte del proceso de reconstrucción de Gaza, propuso la instalación de una “zona humanitaria” para asistir a los habitantes del devastado enclave palestino tras la guerra con Israel.

La Junta de Paz de Donald Trump propone una “zona humanitaria” en Rafah, respaldada por las Naciones Unidas y la Fuerza Internacional de Estabilización (FIE), para albergar a miles de palestinos y facilitar la administración del territorio.

La organización para poner fin a la guerra en Gaza estudia instaurar una “zona humanitaria” en el sur del territorio para acoger a decenas de miles de palestinos sometidos a un control previo, declaró uno de sus responsables.

La zona podría servir de “punto de partida” para la entrada en funcionamiento del Comité Nacional para la Administración de Gaza (NCAG) , un órgano de tecnócratas palestinos cuyo acceso al territorio sigue bloqueado por Israel, según medios egipcios y palestinos.

El presidente de Paraguay,Santiago Peña (i), el mandatario de Estados Unidos, Donald Trump; firma el acta fundacional de la Junta de la Paz en Gaza, junto a otros líderes de Oriente Medio. (archivo)

Nueva fase para Gaza

El NCAG, con sede en Egipto, está llamado a gestionar el día a día en Gaza durante el periodo de transición previsto en el plan del presidente estadounidense.

Este plan, avalado por la ONU, tiene como objetivo poner fin de manera definitiva al conflicto en Gaza, desencadenado por el ataque de Hamás contra Israel el 7 de octubre de 2023.

El proyecto de zona humanitaria, previsto cerca de Rafah, en el sur de la Franja de Gaza, estaría protegido por la Fuerza Internacional de Estabilización (ISF), una estructura en gestación bajo el paraguas de la Junta de Paz.

El Gobierno de Hamás en la Franja de Gaza anunció su disolución para pasarle el testigo al comité formado por palestinos que deberá administrar el enclave de acuerdo con el acuerdo de alto el fuego, y la permanencia en sus puestos mientras tanto solo del personal "técnico y profesional".

Civiles no armados

El comité especial NCAG se encargaría del filtrado de civiles no armados, los únicos autorizados a entrar en la zona, con el apoyo de la ISF, afirmó el responsable bajo condición de anonimato.

Estos habitantes podrían entrar y salir libremente del sector, aseguró, aunque la idea de zonas humanitarias cerradas, planteado bajo distintas formas desde hace varios meses, suscita reservas de muchas organizaciones internacionales.

La aplicación del plan de alto el fuego de octubre de 2025 lleva meses estancada. Israel y el movimiento islamista palestino se acusan mutuamente de violar la tregua.

Refugiados palestinos reciben alimentos en el campo de Khan Yunis, en el sur de Gaza.

Israel amplía control territorial

Desde entonces, el ejército israelí ha ampliado su control sobre el territorio palestino, del que ahora controla más del 60%.

“Estamos examinando un proyecto piloto que podría permitir al NCAG disponer de un punto de anclaje, acoger a decenas de miles de personas que elegirían voluntariamente instalarse allí y ofrecer un espacio donde este comité ejercería una gobernanza real”, explicó el responsable.

Rafah, situada en la frontera con Egipto, en el extremo sur de la Franja de Gaza, ha sido prácticamente destruida y sigue en su mayor parte bajo control israelí.

La ISF gestionaría una “especie de zona de amortiguamiento” para “garantizar que las personas armadas y los combatientes no puedan entrar”, añadió el responsable.

Según él, “esta misión no será asumida por el ejército israelí, que no tendrá ningún contacto con la población civil ni desempeñará papel alguno en la separación de estas zonas del resto de Gaza”.

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