Durante su intervención, Amarilla sostuvo que no acepta que todo el legado histórico y cultural de Francia sea reducido a la figura del delantero francés y lanzó una de sus frases más contundentes: “Me niego a reducir a Francia a la tierra de Mbappé”.
“Francia es Rousseau, Descartes, Montesquieu, Víctor Hugo, Simone de Beauvoir, la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano. Me niego a reducir toda esa enorme Francia y ese enorme legado cultural, artístico y democrático a Mbappé”, afirmó.
La legisladora también defendió que sus expresiones son responsabilidad personal y rechazó que otras instituciones o sectores sean afectados por sus dichos. “Yo me hago cargo como buena liberal y demócrata de lo que dije. Las consecuencias van a ser para mí, para nadie más que para mí”, manifestó.
“El saludo es un ritual”
Uno de los puntos centrales de su discurso fue la importancia del saludo como símbolo cultural y deportivo. Amarilla señaló que la molestia generada en Paraguay tuvo relación con el episodio protagonizado por el jugador francés y el futbolista paraguayo Orlando Gill.
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“Cuando Orlando Gill, un niño que seguramente por primera vez pisaba un Mundial, por primera vez Europa, estaba jugando ante el mundo y le pasa la mano con toda la humildad del paraguayo y este hijo de puta le niega la mano y le grita en la cara, eso no es francés, eso no hubiera hecho un francés nunca”, expresó.
La senadora sostuvo que el fútbol representa valores como el respeto entre rivales y comparó el saludo después de una competencia con los rituales de paz entre países.
Reivindicó su vínculo con Francia
Durante su intervención, Amarilla relató su relación personal con la cultura francesa y recordó su formación en el Colegio Inmaculada Concepción, donde aprendió francés, cantaba la Marsellesa y estudiaba la historia del país europeo.
“¿Cómo no te va a movilizar Francia?”, expresó al enumerar elementos de la cultura francesa como París, la Torre Eiffel, Chanel, la literatura, la filosofía y la Revolución Francesa.
También destacó la influencia de la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789 como base de las democracias modernas.
“Estoy deconstruyendo una Celeste incorrecta”
En otro tramo de su discurso, la senadora admitió que fue criada en una sociedad con expresiones que hoy considera cuestionables y afirmó que está modificando su forma de pensar.
“Estoy deconstruyendo una Celeste incorrecta. Estoy deconstruyendo ese patrón que me enseñaron y que hoy, a la luz de la modernidad, casi detesto”, dijo.
Amarilla reconoció que pertenece a una generación acostumbrada a utilizar expresiones que actualmente son consideradas ofensivas. “Vengo de una época donde decir negro de mierda estaba bien, gordo de mierda estaba bien. Era una época poco tolerante”, manifestó.
Agregó que la sociedad paraguaya debe adaptarse a nuevos tiempos y afirmó que ella misma forma parte de ese proceso. “Estoy tratando de adaptarme a este mundo porque aquel mundo mío, en el que fui criada, nos hizo duros, nos hizo fuertes, nos hizo resilientes”, sostuvo.
“Si yo hubiera sido Mbappé ya estaría en el psicólogo”
Al finalizar su intervención, Amarilla volvió a referirse al impacto internacional de sus declaraciones y lanzó una frase que generó nuevas reacciones.
“A los franceses que me están mirando, si yo hubiera sido Mbappé ya estaría hoy en el psicólogo”, expresó.
El descargo de la senadora se dio en medio de pedidos de sanciones y cuestionamientos políticos por sus expresiones, mientras ella insistió en que su postura debe ser analizada dentro del marco de la libertad de expresión.
