El dato, considerado una medición previa del producto interior bruto (PIB), se mantuvo en positivo gracias al impulso de la industria, que registró un alza del 0,4 % mensual.
Sin embargo, el sector agropecuario, uno de los motores de la mayor economía de América Latina, retrocedió un 1 % entre abril y mayo de 2026, mientras que los servicios se mantuvieron estables (+0,1 %).
En comparación con mayo de 2025, el indicador subió un 0,8 %. Ya en los últimos doce meses concluidos en mayo presentó un crecimiento del 1,4 %.
La economía brasileña está en fase de desaceleración desde el año pasado, cuando avanzó un 2,3 % frente al 3,4 % reportado en 2024.
Para este 2026, año de elecciones presidenciales, regionales y legislativas, el frenazo debe continuar de acuerdo con las previsiones del mercado financiero, que proyecta un alza del PIB de alrededor del 2 %.
El Gobierno brasileño, por su parte, es ligeramente más optimista y calcula un crecimiento del 2,3 % para 2026, aunque con una inflación del 5,1 %, superando el techo de la meta oficial, que es de 4,5 %, debido al inestable escenario internacional y los posibles impactos del fenómeno meteorológico de El Niño.