Oposición de izquierda llega de favorita a elecciones suecas frente a una derecha al alza

Estocolmo, 12 sep (EFE).- La oposición de centroizquierda llega como favorita a las elecciones legislativas suecas de mañana, aunque el repunte en los sondeos del bloque gubernamental de derecha genera incertidumbre sobre el resultado y amenaza con repetir el escenario de los anteriores comicios, en los que hubo que esperar tres días al voto exterior para certificar el resultado.

A finales de agosto, el centroizquierda rondaba los diez puntos de ventaja, pero la distancia se ha ido recortando, coincidiendo con una caída del Partido Socialdemócrata, la fuerza más votada en Suecia a lo largo del último siglo.

Los sondeos sitúan la diferencia entre los 0,3 y los 5,6 puntos, siempre a favor de la oposición centroizquierdista, y todos colocan por encima de la barrera mínima del 4 % al Partido Liberal, una de las tres fuerzas de la coalición de gobierno del primer ministro conservador, Ulf Kristersson, después de meses en los que parecía lejos de poder mantenerse en el Parlamento.

El bloque de derecha, en el que figura el ultraderechista Demócratas de Suecia (SD) -apoyo externo del Gobierno-, ha buscado sacar partido a las diferencias entre los apoyos del Partido de Izquierda (socialista) y el Partido de Centro a la líder socialdemócrata, Magdalena Andersson.

Así, los centristas amenazan con tumbar un gobierno del que formen parten los socialistas y éstos aseguran que no serán apoyo externo, como otras veces en el pasado, mientras Andersson no ha despejado las dudas de cuál sería su fórmula preferida.

"Llevo mucho en política y he visto ultimátums que van y vienen", ha dicho Andersson, que está dispuesta a colaborar con todos los partidos menos con el SD, aunque ha mostrado sus dudas sobre los socialistas, varios de cuyos candidatos fueron eliminados de las listas electorales tras conocerse que habían apoyado a Hamás en redes sociales o mostrado opiniones antisemitas.

El Partido de Centro defiende un gobierno que incluya a socialdemócratas, ecologistas y al Partido Democristiano, que forma parte de la actual coalición de gobierno.

La líder democristiana, Ebba Busch, aseguró hace dos días que no apoyaría ningún gobierno encabezado por Andersson, a la vez que criticaba a los conservadores y al SD por los "ataques" recibidos por sus flirteos con los centristas.

Alrededor de una décima parte de los electores aún no ha decidido a quién votar, según la emisora pública Radio de Suecia, de ahí que los líderes políticos apuren hasta las últimas horas la campaña.

"Estamos dentro del margen de error, lo que significa que existen todas las posibilidades y todos los riesgos", declaró hoy Kristersson, mientras hacía campaña puerta a puerta en Nacka, a las afueras de Estocolmo.

"Todavía no lo he decidido. Está claro que tengo ciertas ideas de años anteriores, pero eso aún puede cambiar", afirmó a EFE Eline, una empresaria de Estocolmo, sobre el sentido de su voto.

Entre los conservadores y el SD se debate Wilhelm, desempleado, quien resalta que los refugiados y la criminalidad son los asuntos que más le preocupan y que esos partidos son los más apropiados para solucionar esos problemas.

El 'cordón sanitario' al SD, fuerza con raíces neonazis en sus orígenes hace tres décadas pero que se ha ido moderando, permitió que los socialdemócratas gobernaran dos legislaturas seguidas pese a que había mayoría de derecha en la Cámara.

Pero a partir de 2018, el resto de fuerzas de derecha ha ido cambiando su postura hasta aceptar acuerdos con el SD -que en 2022 se convirtió en la segunda fuerza parlamentaria por delante del Partido Conservador- y prometer la primavera pasada que formaría parte del próximo gobierno en caso de triunfo electoral.

Esa promesa quedó escenificada con el abrazo entre el líder ultraderechista, Jimmie Åkesson, y la líder liberal y ministra de Educación, Simona Mohamsson, hija de un palestino y una libanesa, que llegó de niña a Suecia y que ha lucido una estrella de David en un debate televisivo.

La oposición no ha alterado su postura hacia el SD y Andersson ha concentrado buena parte de sus ataques en Åkesson, aunque la pasada legislatura apoyó la mayoría de las propuestas del gobierno para endurecer la política de inmigración.

"Esta puede ser la primera vez en la que la inmigración musulmana decida unas elecciones", dijo anoche en un debate televisivo Åkesson, que acusa a socialdemócratas y socialistas de movilizar votos en las mezquitas.

La campaña de las elecciones, que coinciden como de costumbre con los comicios regionales y municipales, ha estado dominada por cuestiones como la seguridad, medidas contra la crisis económica y asuntos vinculados al Estado de bienestar y la inmigración.

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