Birmania libera a un estadounidense detenido en plena campaña de reconocimiento global

Bangkok, 17 sep (EFE).- El Gobierno militar de Birmania (Myanmar) informó este jueves sobre la liberación y deportación de un ciudadano estadounidense detenido en el país asiático desde hace tres meses, en un momento clave para la campaña de legitimación de un régimen que intenta romper el aislamiento internacional que afronta desde el golpe de Estado de 2021.

El estadounidense, identificado como Adam Michael Castillo, trabajaba en la Cámara de Comercio Estadounidense en el país en el momento de su detención y fue deportado el miércoles "con el objetivo primordial de mantener unas relaciones bilaterales amistosas" entre ambos Estados, según el diario Global New Light of Myanmar, controlado por los militares.

Las autoridades birmanas informaron en un comunicado que Castillo fue acusado de haber infringido los estatutos y reglamentos de la organización empresarial en la que trabajaba, sin aportar más detalles.

Según su página web personal, el empresario "es un experto en liderazgo en situaciones de crisis, seguridad y conflicto, con más de doce años de experiencia sobre el terreno en Birmania, abarcando la guerra civil, las sanciones y las crisis humanitarias".

La deportación de Castillo coincide con la visita, recogida por la prensa local, de una delegación estadounidense a Naipyidó, en medio de la pretendida transición política del régimen.

Desde la asonada de febrero de 2021, miembros del Ejército de Birmania, incluido el líder golpista y recién investido presidente Min Aung Hlaing, han recibido sanciones de Estados Unidos y la Unión Europea, entre otros.

Tras el golpe, el país entró en una espiral de crisis y ostracismo internacional, con más de 31.932 personas detenidas, entre ellas la nobel de la paz y exlíder democrática Aung San Suu Kyi, y 8.393 muertos a manos del Ejército y las fuerzas de seguridad, según los datos actualizados el miércoles por la Asociación para la Asistencia de Prisioneros Políticos del país.

En aras de superar el aislamiento, entre diciembre y enero, los militares celebraron, en un clima de represión y sin oposición representativa, unas elecciones tachadas de ilegítimas por buena parte de la comunidad internacional.

Un partido vinculado al Ejército venció en los comicios y, en abril, Min Aung Hlaing fue nombrado presidente por un Parlamento dominado por los militares, quienes derrocaron al gobierno civil, frustraron la transición democrática y exacerbaron la guerra de guerrillas que el país arrastra desde hace décadas.

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