"El Estado de Palestina reafirma su total rechazo y condena de la decisión anunciada por el Departamento de Estado de EE.UU.", indicó la Autoridad Nacional Palestina (ANP) en un comunicado.
Y añadió que se trata de una "medida injustificada" que contradice "los esfuerzos por restablecer la confianza, desarrollar las relaciones palestino-estadounidenses y crear el clima político necesario" para alcanzar la solución de dos Estados y lograr la estabilidad en la región.
Ya el año pasado, Abás se vio obligado a intervenir ante la Asamblea General de la ONU por videoconferencia, en un mensaje en el que denunció "una guerra de genocidio, destrucción, inanición y desplazamiento" en Gaza.
Por su parte, está previsto que el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, viaje a Nueva York y hable ante la Asamblea General el próximo 24 de septiembre, pese a la orden de arresto que pende contra él desde noviembre de 2024 por presuntos crímenes de guerra y de lesa humanidad contra el pueblo palestino.
El veto incluye tanto a la delegación de la Autoridad Palestina como a miembros de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), a quienes EE.UU. acusa, según el comunicado del Departamento de Estado, de una "falta de reforma" y de "internacionalizar el conflicto israelí-palestino" mediante denuncias a la Corte Penal Internacional (CPI) y la Corte Internacional de Justicia (CIJ).
El texto estadounidense también culpa a Palestina en lo que describe como intentos de "eludir las negociaciones mediante la búsqueda del reconocimiento unilateral" (en posible referencia al Estado Palestino) y de "continuar glorificando actos de terrorismo" y pagando "estipendios a terroristas".
La Autoridad Palestina rechazó, a su vez, que recurrir ante las Naciones Unidas, la CPI y la CIJ constituyan "un acto que socave la paz", y dijo que se trata de un medio "pacífico y legal" para proteger los derechos de los palestinos.
"No puede equipararse con las políticas unilaterales de ocupación, construcción de asentamientos, anexión (de Cisjordania ocupada), desplazamiento y violencia de los colonos, que representan una amenaza real para la solución de dos Estados y las perspectivas de paz", añadió la ANP.