El operativo, según precisaron las autoridades en un comunicado, ocurrió en Puerto Peñasco, municipio turístico ubicado en el noroeste de Sonora y próximo a la frontera con Estados Unidos, después de que labores de inteligencia permitieran localizar un inmueble relacionado con el secuestro de trabajadores independientes de minería.
Durante el despliegue, civiles armados que viajaban en vehículos dispararon contra los agentes, quienes repelieron la agresión, según el reporte oficial.
El secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, precisó en su cuenta de X que tres agentes de la Agencia Ministerial de Investigación Criminal (AMIC) resultaron heridos durante el enfrentamiento y fueron trasladados a un hospital, aunque se encuentran fuera de peligro.
Tras controlar la situación, las autoridades detuvieron a siete personas, entre ellas un menor de edad, liberaron a tres víctimas y aseguraron cinco vehículos.
Las investigaciones derivaron posteriormente en el cateo de un domicilio, donde fueron decomisadas más de 40 armas largas, cinco armas cortas y tres ametralladoras, que García Harfuch identificó como dos Minimi y una Browning M2 calibre .50.
También se incautaron cerca de 4.000 cartuchos, artefactos explosivos improvisados, chalecos balísticos, equipo táctico, envoltorios con heroína y varios vehículos de alta gama reportados como robados en Estados Unidos.
En un segundo inmueble, los agentes hallaron dosis de metanfetamina, cargadores abastecidos y otros tres vehículos de alta gama, dos de ellos también con reporte de robo en territorio estadounidense.
El operativo fue realizado por miembros del Ejército, la Marina, la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) y la Fiscalía de Sonora, con información del Centro Nacional de Inteligencia.
Los detenidos y el material decomisado quedaron a disposición del Ministerio Público, mientras que las tres personas liberadas recibieron atención médica y asistencia de las autoridades.
Sonora, fronterizo con Estados Unidos, ha sido escenario de operativos recurrentes contra grupos criminales y el tráfico de drogas y armas.
El estado, que comparte más de 500 kilómetros de frontera con Arizona, es una de las zonas donde operan facciones vinculadas al Cartel de Sinaloa y otros grupos criminales que disputan rutas para el tráfico de drogas, armas y personas hacia ambos lados de la frontera.