Los implicados en el atentado al molino, que estaba ubicado en la comuna de Contulmo en la región del BíoBío, a más de 600 kilómetros de la capital Santiago, fueron encontrados culpables de incendio, robo con violencia, homicidio calificado en grado de frustrado y porte ilegal de municiones por el Tribunal de Juicio Oral en lo Penal de Cañete.
No todos los miembros de la agrupación poseen ascendencia indígena, pero los cabecillas y líderes principales sí son comuneros mapuches, y cinco de ellos recibieron las penas más altas superiores a los 80 años de cárcel.
Los 18 condenados, no obstante, fueron identificados por la Fiscalía y el tribunal como miembros activos de la organización criminal que opera en la provincia de Arauco.
El grupo de procesados incluye a 15 adultos, de los cuales algunos tienen penas de mínimo 818 días, 20 o hasta 60 años de cárcel, y tres adolescentes quienes deberán cumplir con 10 años y un día de internación provisoria.
El ministro de Seguridad chileno, Martín Arrau, valoró la condena a través de un mensaje en su cuenta de la red social X: "Atacaron para sembrar terror. Hoy, sus condenas suman más de 1.000 años de cárcel", escribió.
"Todo, por el brutal ataque armado contra la familia Grollmus y la destrucción de su histórico molino. Como Ministerio de Seguridad Pública fuimos querellantes porque siempre sostuvimos que esto no era un conflicto privado. Fue un ataque contra una familia, contra toda una comunidad y contra el derecho de los chilenos a vivir sin miedo", añadió.
El atentado perpetrado durante la presidencia del ex mandatario Gabriel Boric (2022-2026), ha sido el único acontecimiento calificado de "terrorista" por el líder frenteamplista.
Ocurrió en el contexto de violencia rural en la macrozona sur, que agrupa las regiones del Biobío, La Araucanía, Los Ríos y Los Lagos, donde existe un conflicto histórico por la disputa territorial, política y social entre el Estado chileno, las empresas forestales y el pueblo mapuche.
El grupo armado de casi una veintena de personas irrumpió en agosto de 2022 en el centenario molino de madera -legado de la colonización alemana que funcionaba desde 1915- efectuando disparos, incendiando las instalaciones y dejando graves lesiones a integrantes de la familia Grollmus.
Una de las víctimas fue Carlos Grollmus Thiele, quien tenía 79 años al momento del ataque, y que sufrió la amputación de una pierna producto de las heridas que le causaron.
Las llamas consumieron completamente el complejo industrial e hidráulico que funcionaba principalmente como un molino de trigo, pero que por su uso pionero de la fuerza del agua, cumplía múltiples funciones clave para la economía local y la comunidad de Contulmo.
La infraestructura era un destino muy visitado en la comuna de Contulmo, por la fascinación que generaba su arquitectura y porque seguía operando como en sus orígenes, lo que llevó a la instalación de un museo que recogía la historia de la familia alemana y que mereció ser declarado Legado Patrimonial Arquitectónico por el Consejo de Monumentos Nacionales.