La Nacional, conocida también como la Spanish Benevolent Society, una institución fundada en 1868 para unir a los inmigrantes españoles, sigue en el corazón de lo que era la Pequeña España, una zona ubicada en el cruce de los barrios de Meatpacking, Chelsea y Greenwich Village, y en cuya fachada ondea la bandera española junto a la estadounidense.
Representantes de La Nacional, del Gobierno de España, españoles y amigos de la cultura española se reunieron este lunes para presenciar la inauguración del nuevo nombre de la calle, que recuerda a los que vinieron aquí "en busca del sueño americano", dijo desde un podio la directora de relaciones institucionales del centro español, Michelle Mirón.
"Estamos elevando y celebrando las contribuciones de la comunidad española al barrio de Chelsea. El lado oeste (de Manhattan) ha sido hogar de comunidades inmigrantes a lo largo de su historia, y la comunidad española no es una excepción. Hoy honramos ese legado", enfatizó a EFE el concejal Carl Wilson, uno de los impulsores de la denominación.
Y es que la zona, conocida como Little Spain, acogió a miles de inmigrantes trabajadores que crearon y mantuvieron durante décadas negocios, clubes sociales, centros religiosos y comunitarios de españoles, y con el paso del tiempo se convirtió también en un nexo para puertorriqueños e inmigrantes latinoamericanos, explicaron los representantes.
Son muchas las historias de inmigrantes españoles que lograron ese sueño americano, como José Camprubí, propietario del Diario la Prensa, o Emilio Núñez, el primer juez hispano de la ciudad, que también fueron en su momento presidentes de La Nacional.
La Nacional cumplió el año pasado un siglo en su actual edificio tipo 'brownstone', adquirido en 1925 por Camprubí y que, después de muchos cambios, hoy abarca un restaurante y un espacio cultural.
Entre los vecinos más conocidos de la Pequeña España estuvieron las familias españolas Bustelo y Unanue, propietarias de negocios de barrio que acabarían convirtiéndose en las reconocidas marcas de alimentación Café Bustelo y Goya.
El acto, celebrado bajo el sol en una mañana fresca, incluyó una actuación de flamenco y varias intervenciones que ensalzaron los méritos de la comunidad española y arrancaron gritos de 'Viva España' y 'Viva La Nacional', antes de concluir con la revelación del letrero y una recepción en el centro en la que no faltaron las tapas.
Max Vazquez, vicepresidente de La Nacional y miembro desde hace 75 años, llegó engalanado con una banda diagonal con la bandera española y rememoró el vibrante barrio en el que creció, con una "comunidad muy fuerte" española que acabó casándose en muchos casos con latinoamericanos o estadounidenses latinos.
"La historia de la diáspora española y de 'Little Spain' está entremezclada con la historia más amplia del Nueva York latino y, también por esa razón, se merece reconocimiento", dijo por su parte James Fernández, profesor de literatura y cultura españolas en la Universidad de Nueva York.
Cruzando la avenida, se encuentra precisamente la iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe, la primera parroquia de habla española local, que fue establecida en 1902 y es uno de los vestigios de aquella época, pero afronta amenazas de venta de la Arquidiócesis que pueden conducir a su posible demolición.
"Tenemos trabajo que hacer con la Comisión de Conservación de Monumentos. Emitieron un criterio sobre su estatus histórico en ciclos previos, pero creo que tienen que revisarlo de nuevo. Así que voy a seguir defendiéndola (la iglesia) ante la CCM", afirmó el concejal Wilson sobre sus esfuerzos para preservar el legado español.