Kong asumió formalmente sus funciones este martes tras prestar juramento en virtud de la Ley de Seguridad Nacional impuesta por Pekín en 2020 para neutralizar la disidencia política tras meses de masivas protestas antigubernamentales.
El relevo se produce con motivo de la jubilación del comisario adjunto Andrew Kan, quien hasta ahora lideraba esta división estratégica en la reconfiguración penal del territorio.
Sobre el nuevo mando pesan sanciones de Washington desde enero de 2021, cuando el Departamento de Estado congeló sus activos, junto a los de su antecesor y otros cuatro altos cargos.
Lo hizo a raíz de la macrooperación policial contra más de medio centenar de figuras opositoras por organizar unas primarias independientes, causa que desembocó en el histórico juicio por subversión.
Al nombrar a Kong para el cargo, el mandatario hongkonés respaldó su ascenso al elogiar sus tres décadas de trayectoria dentro de las fuerzas policiales y destacar su papel determinante en la unidad desde su creación.
Lee calificó al nuevo jefe policial de "firme, valiente y comprometido", dotado de un "liderazgo excepcional" para salvaguardar la soberanía estatal frente a supuestas presiones e interferencias extranjeras.
De acuerdo con el marco legal, el titular de este departamento es nombrado directamente por el jefe del Ejecutivo previa consulta preceptiva y por escrito a la Oficina para la Salvaguardia de la Seguridad Nacional del Gobierno central chino.
Esta división ejerce amplias prerrogativas de investigación, registro, vigilancia e intervención de activos, competencias reforzadas con la reciente aprobación de la ordenanza de seguridad doméstica conocida como Artículo 23.
La unidad ha articulado el desmantelamiento sistemático de plataformas opositoras, clausura de medios de comunicación independientes y emisión de órdenes de busca y captura con recompensas millonarias contra activistas y exdiputados exiliados en el extranjero, actuaciones que los colectivos civiles denuncian como un patrón de persecución transnacional contra la disidencia política.
Kong ingresó en la Policía como inspector en 1996 y consolidó su carrera en tareas de inteligencia dentro del Ala de Seguridad.
Entre 2013 y 2016 coordinó simulacros antiterroristas interdepartamentales en la Oficina de Seguridad y, tras dirigir el distrito de Tseung Kwan O en 2018, retornó a seguridad como segundo al mando. En 2020 se integró en el núcleo fundacional de Seguridad Nacional, división de la que fue nombrado director sénior tres años más tarde.