Así lo aseguró en una entrevista radiofónica en la cadena SER al ser preguntado por las garantías recibidas de Marruecos ante la alerta de una posible entrada masiva de migrantes prevista para este miércoles, y alentada desde las redes sociales de ese país.
Albares explicó que está en contacto con su homólogo marroquí que le ha trasladado, también a través de las embajadas, que van a colaborar, como ocurrió el pasado 15 de agosto, para impedir una nueva entrada masiva en las ciudades de Ceuta y Melilla, fronterizas con Marruecos.
Además, recordó que el Ministerio de Asuntos Exteriores ha lanzado una campaña contra la desinformación en Marruecos para advertir de que "entrar en Ceuta y Melilla no les va a permitir llegar al continente europeo" y que, por tanto, "no arriesguen su dinero, su futuro y su vida como ocurrió el 30 de julio".
Los días 30 y 31 de julio Ceuta sufrió la entrada masiva de más de 70.000 personas procedentes de Marruecos, y aunque un 90 %, según el Gobierno, regresó a las pocas horas, aún permanecen en la ciudad miles, muchas de ellas menores.
Sobre la visita del rey Felipe VI a Ceuta, Albares dijo que, como anunció el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en el Congreso, será pronto, en semanas, aunque evitó dar una fecha concreta.
El monarca, que accedió al trono en 2014, no ha viajado nunca a Ceuta ni a Melilla.
A la pregunta de si se están pactando con Marruecos los términos de esa visita a Ceuta, Albares quiso dejar claro que los reyes "no tienen que solicitar autorización a nadie, ni pedir permiso a nadie para acudir a ninguna ciudad española".
Dicho esto, subrayó que "España no habla ni negocia con su integridad territorial" y explicó que mantiene un "diálogo permanente" con Marruecos "por cortesía diplomática", pero" desde luego ni autorizaciones ni especificidades al respecto".
Marruecos reivindica de manera recurrente su soberanía sobre Ceuta y Melilla, como ocurrió el pasado mes de agosto, cuando el ministro de Asuntos Religiosos e Islámicos, Ahmed Tawfiq, se refirió a ellas como "ciudades ocupadas", durante la ceremonia religiosa organizada en el Palacio Real de Rabat, con la presencia de Mohamed VI.