La princesa Astrid murió dos días después del funeral de Harald V, que había fallecido a su vez el 28 de agosto a los 89 años.
El rey Haakon VII; su esposa, la reina Mette-Marit; la princesa heredera Ingrid Alexandra y la reina Sonia, viuda de Harald V, encabezaron la representación de la Casa real, y estuvieron presentes además la princesa Marta Luisa, hermana mayor del monarca; su esposo y sus tres hijas.
La princesa heredera Victoria de Suecia, los príncipes Lorenzo y Astrid de Bélgica, la princesa Margarita de Liechtenstein y el príncipe Juan de Luxemburgo asistieron también al funeral, al igual que miembros del Gobierno y el presidente del Parlamento noruego, Masud Gharahkhani.
"La princesa Astrid era la hermana mayor de rey Harald, él era su hermano menor. Y uno es hermano menor toda la vida. Ella estuvo cuando él nació, estuvo cuando él murió. Astrid cuidó a Harald", dijo en su discurso en la ceremonia el ministro de Finanzas, Jens Stoltenberg, que representó al Gobierno noruego.
La ceremonia estaba abierta al público, que una hora y media antes de su inicio ya hacía cola para entrar en la iglesia -según la televisión pública NRK-, junto a cuyo altar fue colocado el féretro, cubierto por la bandera noruega.
Las banderas de todos los edificios oficiales de Noruega ondean a media asta hoy en recuerdo de la princesa.
Cuando se hizo pública su muerte, la Casa Real resaltó entonces que Astrid tuvo que asumir a los 22 años, tras el fallecimiento de su madre, la princesa heredera Marta, el papel de primera dama de Noruega, que ejerció durante 14 años, de 1954 a 1968, cuando el entonces príncipe heredero Harald se casó con su esposa Sonia.
La princesa Astrid contrajo matrimonio en 1961 con el navegante y medallista olímpico Johan Ferner, una unión a la que la Iglesia noruega puso objeciones en su momento porque Ferner, que murió en 2015, era divorciado.
La pareja tuvo cinco hijos: Cathrine, Benedikte, Alexander, Elisabeth y Carl-Christian Ferner.