Polonia quiere construir un "escudo subterráneo" para proteger a su población

Cracovia (Polonia), 23 sep (EFE).- En el sótano del centro de enseñanza secundaria nº3 del barrio cracoviense de Nowa Huta, hay un refugio de la Guerra Fría construido en la década de 1950 que no ha sido modernizado nunca, al igual que la mayoría de los más de 10.000 refugios que hay en Polonia, anticuados y demasiados escasos para toda la población y que ahora deben ser ampliados y mejorados para crear un "escudo subterráneo" en medio de la amenaza rusa.

En el patio, los pasillos y las escaleras de la escuela hay indicaciones para acceder al sótano, donde un refugio de unos 140 metros cuadrados construido durante la Guerra Fría aún conserva la misma puerta blindada, los mismos sistemas de ventilación e incluso la misma máquina de purificación de agua de funcionamiento manual que se instaló hace unos 70 años.

Jan y Ula, estudiantes de 16 años, relatan a EFE que "con sólo almacenar un poco de comida" se podrían volver a utilizar las instalaciones para protegerse en caso de un ataque ruso.

"Sí, es paradójico que esto lo construyeran los soviéticos para defendernos de los estadounidenses y ahora puedan ser los rusos quienes nos ataquen", reconoció Kazimir, otro estudiante del centro.

En Nowa Huta se llegaron a construir más de 250 refugios bajo bloques y edificios públicos, muchos de los cuales permanecen cerrados o tienen usos parciales, aunque en algunos casos, como los refugios bajo el Teatro Popular o el hospital Żeromskiego, se trata de locales de unos 600 metros cuadrados en pleno proceso de renovación.

Polonia ha iniciado un plan de emergencia para modernizar y ampliar su red de refugios tras las últimas incursiones de drones y misiles rusos en su frontera oriental, donde hace poco una alerta provocó la primera evacuación masiva de civiles.

Kamila Boguszewska, psicóloga de Cracovia, aseguró a EFE que en el último año ha detectado en sus pacientes una gran ansiedad por el temor a una guerra: "es algo reciente, pero innegable, y afecta a todo tipo de personas: a quienes tienen una familia a su cargo, les preocupa no ser capaces de defenderla, y a quienes son más vulnerables les atormenta convertirse en una carga si las cosas se ponen difíciles".

Según datos de la Guardia Estatal de Bomberos (PSP), actualmente hay 85.739 puntos de protección en todo el país a los que podría acudir la población en caso de emergencia, pero la inmensa mayoría es catalogada como "lugares de refugio temporal", que en la práctica son sótanos particulares y garajes.

En términos estrictos, Polonia dispone únicamente de 1.903 "refugios de alta protección" y de 8.719 puntos con cierta protección.

Entre ambos suman 1,43 millones de plazas, lo que apenas cubre al 4 % de sus 38 millones de habitantes.

Además, los refugios de máxima categoría o blindaje atómico ofrecen solo 300.000 plazas, suficientes únicamente para el 0,8 % de la población.

Para revertir esta situación, este año entró en vigor la "ley de refugios", que obliga a proyectar las plantas subterráneas de nuevos edificios como espacios de refugio temporal dotados de salidas de emergencia.

El plan contempla la adaptación de metros, aparcamientos subterráneos y edificios públicos, con el objetivo a medio plazo de contar con 32.000 estructuras de protección en todo el país.

La expansión del sistema se financia mediante un programa dotado con 8.000 millones de euros, de los cuales más de 1.000 irán directamente a los municipios.

El Ministerio del Interior exige que las instalaciones dispongan de al menos tres litros de agua diarios por persona, alimentos no perecederos, linternas, telefonía fija y móvil, extintores y zonas de descanso para la mitad de los ocupantes.

Para preparar a la población antes de que llegue el momento de usar esos refugios, las autoridades polacas han distribuido un manual a los 17 millones de hogares del país con instrucciones a seguir ante ataques aéreos o químicos, el almacenamiento de víveres para tres días y una mochila de evacuación.

Asimismo, el Ministerio del Interior lanzó la aplicación para teléfonos móviles y el sitio web "Gdzie się ukryć" (dónde esconderse) para geolocalizar refugios cercanos.

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