"Se abordaron de manera detallada las acciones destructivas de Kiev, encaminadas a atacar a la población civil y las infraestructuras transfronterizas, lo que llevará a la desestabilización de los mercados energéticos mundiales", informó Exteriores en un comunicado tras la reunión celebrada en los márgenes de la Asamblea General de la ONU.
El jefe de la diplomacia rusa repitió el mismo argumento empleado en varias ocasiones por el presidente de EE.UU., Donald Trump, quien puede haber pedido a Kiev que cese dichos ataques.
Al respecto, al reunirse el martes con Trump en Nueva York, el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, se mostró dispuesto a acordar una tregua energética con Moscú.
A su vez, Lavrov llamó la atención sobre la "estrecha coordinación" entre Kiev y los gobiernos europeos, a los que Moscú acusa de instigar la continuación del conflicto al suministrar armamento al enemigo.
"Se confirmó el apego incondicional de la parte rusa con el logro de los objetivos de la operación militar especial, incluido a través del arreglo político-diplomático del conflicto sobre la base de la eliminación de sus causas originales", añade el comunicado.
Rubio comentó en rueda de prensa que Washington "intentará" que ambos bandos cierren un acuerdo para cesar los bombardeos de su infraestructura energética.
"Lo intentaremos. Creo que estamos preparados para desempeñar un papel positivo para conseguirlo", dijo. Argumentó que Ucrania está atacando refinerías y otras instalaciones rusas vinculadas al petróleo y el gas, mientras que Rusia golpea la red eléctrica ucraniana, especialmente ante la proximidad del invierno.
"Cuando se habla de energía, significa dos cosas distintas para personas distintas. Si se le pregunta al presidente (ucraniano, Volodímir) Zelenski, argumentará que la capacidad de proteger su red eléctrica es una prioridad fundamental para ellos", señaló.
Rubio reconoció que alcanzar un acuerdo sobre los ataques energéticos no será sencillo, ya que ambos bandos consideran estas acciones parte de sus objetivos estratégicos. Sin embargo, consideró que merece la pena intentar alcanzar un pacto que sería "beneficioso para ambos países y para el resto del mundo".
En su momento, el Kremlin aseguró que la tregua no solventará los problemas energéticos mundiales, mientras Kiev siga poniendo en peligro la exportación de los hidrocarburos rusos a través del mar Negro, en respuesta a las afirmaciones de Trump de que el culpable del alza de los precios del petróleo es del conflicto en Ucrania y no de lo que ocurre en Irán.
Ucrania ha atacado desde finales de junio una treintena de refinerías rusas, lo que ha reducido en gran medida la capacidad de procesamiento y exportación de Rusia hasta los niveles de hace más de veinte años.
Rubio agregó que una de las preocupaciones de Estados Unidos es que la guerra entre Rusia y Ucrania pueda extenderse a otros países mediante ataques híbridos, actos de sabotaje o incluso incidentes fortuitos que desemboquen en un enfrentamiento directo, una inquietud que comparte con los países europeos que apoyan a Kiev.