El cajón flamenco echa raíces en Sudáfrica un año después de su primera gran 'cajoneada'

Nairobi, 25 sep (EFE).- Un año después de reunir a un centenar de percusionistas en Ciudad del Cabo, el cajón flamenco volvió a sonar este jueves en Sudáfrica con una nueva 'cajoneada' de músicos, pero esta vez con una diferencia: buena parte de los instrumentos y del aprendizaje de 2025 se han quedado en las comunidades locales.

"Dejamos cien cajones dentro de esa comunidad y lo interesante es que los están incorporando en su repertorio musical", explicó a EFE por teléfono el creador del proyecto Cajón Expo, Pepe Zapata.

La nueva actuación tuvo lugar en la zona del Waterfront de Ciudad del Cabo y volvió a juntar a cincuenta artistas que mezclaron el cajón con ritmos y voces sudafricanos, después de que el proyecto se estrenara en el país el año pasado dentro del festival WOMAD Sudáfrica, que congrega músicas del mundo.

Para Zapata, el resultado más importante de aquella primera experiencia no está ya sobre el escenario.

"Al final lo que hemos dejado es un aula. Estos profesores lo utilizan como pasarela de empleo, de manera de reinsertar a la gente a la sociedad", afirmó.

Los profesores de música con los que trabajan utilizan ahora los cajones en comunidades desfavorecidas y, según Zapata, el proyecto ha evolucionado hacia la preparación de formadores y la enseñanza de su construcción como posible salida profesional.

El proyecto empezó en 2025 con la fabricación de cien instrumentos junto a jóvenes de 'townships', barrios creados durante el régimen del apartheid (1948-1994) para segregar a la población no blanca y que todavía concentran importantes desigualdades sociales.

Este año, el equipo decidió acercar más el trabajo a esas comunidades.

"El año pasado estuvimos en un sitio de confort. Y este año hemos ido directamente al 'township'. Al barro. Con la comunidad, directamente", señaló Zapata.

La percusionista y formadora sudafricana Thandi Swartbooi continúa al frente del trabajo musical local, en una iniciativa en la que también participan artistas del país, como Blaq Sakayi y Mihlali Mayeza.

Zapata explicó que trabajan en la creación de un conjunto de unas diez personas, con la intención de presentar el espectáculo en circuitos europeos de músicas del mundo y, eventualmente, llevarlo también a España.

"Lo interesante es qué podemos hacer con ellos en mercados del 'world music', en espacios de difusión (...) que les den la posibilidad de que el grupo base, que son diez personas, pueda girar", indicó.

La nueva 'cajoneada' llegó después del estreno en el Artscape Theatre Centre de Ciudad del Cabo del espectáculo "FRÁGIL", una coproducción hispano-sudafricana que mezcla percusión, flamenco y música local y utiliza la fragilidad como metáfora de problemas sociales, económicos y medioambientales.

"Parece que somos una sociedad muy fuerte y la humanidad está en un momento fuerte, pero puede ser que estemos en un momento frágil", reflexionó Zapata sobre el título.

WOMAD Sudáfrica concedió este año al artista español su Premio a la Trayectoria por su trabajo en proyectos que combinan artesanía, música e iniciativas comunitarias.

Zapata insiste, sin embargo, en que el cajón no nació en España.

El músico reivindica su origen peruano y el trabajo del percusionista Marco Oliveros, impulsor del formato colectivo de la 'cajoneada', en el que decenas o incluso cientos de personas pueden tocar simultáneamente aunque no sean músicos profesionales.

Para Zapata, esa dimensión participativa es la que permite que un instrumento que cruzó continentes continúe transformándose.

"Nosotros no reivindicamos el cajón -concluye-, reivindicamos poder tocar 50, 60, 100, 200, 300. Esto es un evento colectivo y de arte participativo".

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