De esa cantidad, 16 millones de dólares corresponden a crédito a bionegocios: 8 millones de dólares del BID y 8 millones del Fondo Verde para el Clima (FVC/GRN), indicó a EFE una fuente del Conafips.
Añadió que los 5,3 millones adicionales se destinan a la cobertura de riesgos y asistencia técnica, de los cuales 2,25 millones de dólares son para el fondo de cobertura y 3,05 millones de dólares para cooperación técnica.
De esa manera, el Conafips fortalece una nueva ruta de financiación para que pequeños productores, emprendedores y organizaciones puedan acceder a crédito para actividades que generen ingresos aprovechando de manera sostenible la riqueza natural de la Amazonía y Panamazonía.
El esquema convierte a la Conafips en el enlace entre los recursos internacionales y el territorio: el BID y el FVC aportan los recursos; Conafips los canaliza como banca pública de segundo piso; y las cooperativas de ahorro y crédito los colocan entre productores, microempresas, asociaciones y otros actores de la economía popular y solidaria.
La presidenta del Directorio de Conafips, María Belén Loor, señaló que el objetivo es que la bioeconomía deje de ser únicamente una discusión técnica y se traduzca en oportunidades concretas para las familias.
"Queremos convertirla en oportunidades concretas: en crédito para producir, transformar, agregar valor, crecer y también conservar", afirmó.
A diferencia de una financiación tradicional, estos créditos buscan adaptarse a los ciclos de cada actividad productiva. Pueden financiar desde semillas, plántulas y bioinsumos hasta maquinaria, centros de acopio, sistemas de frío, empaques, tecnología, comercialización y certificaciones.
El gerente general de la Conafips, Héctor Mosquera, explicó que los recursos priorizan a microempresas y pequeños productores, que se espera concentren alrededor del 80 % de la financiación.
El esquema también contempla asociaciones, cooperativas rurales y empresas que articulen cadenas productivas.
De acuerdo al Conafips, el menos el 30 % de la cartera estará enfocada en mujeres y también se promueve el acceso a la financiación de Pueblos y Nacionalidades Indígenas.
El monto referencial puede alcanzar hasta 85.000 dólares para microempresas y pequeños productores; 200.000 dólares para asociaciones y cooperativas y 300.000 dólares para empresas medianas o empresas ancla.
Además, los pagos pueden organizarse de acuerdo con el ciclo del negocio, con cuotas mensuales, trimestrales, semestrales, anuales u otras modalidades.
Los créditos se destinarán a actividades como agricultura sostenible, agroforestería, acuicultura, agroindustria, turismo de naturaleza, productos forestales no maderables y servicios ecosistémicos, entre otros.
Para María José López, especialista ambiental de la Conafips, la lógica no consiste simplemente en financiar una cosecha. El crédito puede acompañar toda la cadena: producción, acopio, transformación, transporte, comercialización y certificación.
El alcance comprende las seis provincias amazónicas -Sucumbíos, Orellana, Napo, Pastaza, Morona Santiago y Zamora Chinchipe- y municipios seleccionados de otras ocho provincias vinculadas a la cuenca amazónica, ampliando las posibilidades de financiación hacia la Panamazonía.