El papa pide a Europa "integrar" a los migrantes en "esta nueva etapa de su historia"

Metz (Francia), 28 sep (EFE).- El papa León XIV instó este lunes a Europa a "integrar" a los migrantes "como en la propia familia, ofreciendo la posibilidad de desarrollar sus talentos, sus capacidades y sensibilidades", pero también a ellos les indicó que tienen que "entrar en el espíritu de la casa que les acoge", durante su discurso en Metz, última etapa de su viaje a Francia.

El papa participó por invitación del presidente de Francia, Emmanuel Macron, en el congreso del título 'A las raíces de Europa por la paz y la unidad' en Metz, ciudad de frontera y vinculada a la vida de Robert Schuman, uno de los fundadores de la Unión Europea. En su discurso, repasó la historia del Continente y defendió su pasado y tradiciones vinculadas a la religión católica.

León XIV recordó el "largo y turbulento recorrido histórico" de Europa, pero indicó que "ha sido capaz de asimilar los aspectos positivos de su pasado y de replantearlos de formas nuevas y creativas gracias al encuentro con el otro".

"De hecho, la civilización europea es también fruto de encuentros seculares, aunque no siempre fáciles. Basta pensar en la presencia de la cultura árabe en la península ibérica, o en la proyección del “Viejo Continente” hacia el “Nuevo Mundo”, que generó, a veces de manera dolorosa, síntesis inéditas en el continente americano", explicó.

Pero llegando al momento actual del Viejo Continente, subrayó que "en el presente contexto multicultural" se necesita "un redescubrimiento de las propias raíces y por la apertura al diálogo con el otro".

Y al respecto, constató que "la Europa contemporánea se enfrenta a una nueva etapa en su larga historia de encuentros, con la llegada al continente de tantos hombres y mujeres que huyen de zonas de guerra y persecución, o que buscan una mejora de vida lejos de la pobreza y la miseria", aunque no pronunció la palabra 'migrante'.

Pero a este propósito, citó el mensaje que lanzó en junio en su visita a las islas Canarias, en España, donde afirmó que "la dignidad humana exige vías legales y seguras, rescate y asistencia, cooperación real contra los traficantes, protección efectiva a las víctimas, procesos serios de acogida e integración, y políticas que permitan a cada persona vivir con dignidad en su propia tierra".

Y agregó que acoger a una persona "significa integrarla como en la propia familia, ofreciéndole la posibilidad de desarrollar sus talentos, sus capacidades y sensibilidades, pero también de entrar en el espíritu de la casa que la acoge".

Instó a "captar el alcance histórico de lo que está sucediendo, es decir, un encuentro sin precedentes entre pueblos y culturas que pide un redescubrimiento creativo de nuestras raíces y, al mismo tiempo, una escucha atenta del otro".

"La universalidad de los valores fundacionales de Europa nos asegura que este diálogo es posible y que podrá dar una base sólida a nuestras sociedades, permitiendo trabajar de manera más eficaz por la paz y por un mundo reconciliado", señaló.

En su discurso, el papa también abordó el tema de la laicidad, que ha estado muy presente en su visita a un país considerado la cuna del laicismo.

Consideró que la laicidad "no sólo implica el carácter aconfesional de las instituciones civiles, sino que presupone una verdadera colaboración entre las partes, así como el respeto, por parte de las autoridades estatales y comunitarias, de la autonomía de las Iglesias y la promoción de su libertad de organización, de expresión y de culto".

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