La declaración de la Gobernación de Jerusalén, una de los 16 distritos administrativos dentro de la Autoridad Palestina, se produce tras la agresión anoche de una turba de jóvenes israelíes a un anciano palestino en la Puerta de Damasco, y tres días después de que un adulto judío rociara con gas pimienta a un niño de 9 años de la comunidad cristiana armenia.
La gobernación aseguró que desde el inicio de Sucot, el pasado viernes, además de estos ataques, también se han producido otros "actos de acoso y abusos contra residentes, transeúntes y comerciantes" árabes de la Ciudad Vieja de Jerusalén, sin detallar el número total y su desglose por tipo de agresión.
"Estos ataques ya no son incidentes aislados o puntuales. Por el contrario, se han vuelto cada vez más frecuentes durante las festividades y conmemoraciones religiosas judías", indicó la Gobernación de Jerusalén en un comunicado.
Y añadió: "La transformación de las calles y barrios de Jerusalén —especialmente la Ciudad Vieja y sus accesos— en escenarios de demostraciones de fuerza e imposición de rituales religiosos de los colonos, a costa de la vida y los derechos de los residentes, constituye una violación del derecho de los jerosolimitanos a la libertad de movimiento, a la seguridad y a desarrollar su vida cotidiana".
La Gobernación de Jerusalén instó así a la comunidad internacional a trabajar para presionar al Gobierno israelí y garantizar la protección de los civiles palestinos, "poniendo fin a la política de impunidad imperante".
En los últimos días ha aumentado considerablemente el número de visitantes judíos a la Ciudad Vieja debido a la festividad de Sucot, incluso en la Puerta de Damasco, que suele ser el principal acceso utilizado por los palestinos de Jerusalén Este.
Esto ha desembocado en un incremento de los ataques contra la población árabe, incluidas las comunidades cristianas de la Ciudad Vieja, afectadas por escupitajos y agresiones perpetrados por judíos que se dirigían al Muro de las Lamentaciones para celebrar Sucot.
Desde julio, la línea de atención gestionada por el Centro de Estadísticas sobre Libertad Religiosa ha registrado 72 ataques, actos de vandalismo e incidentes de escupitajos dirigidos contra cristianos en Israel, la inmensa mayoría acontecidos en la Ciudad Vieja de Jerusalén.