Con esos fondos, se superan "los 2.000 millones de dólares (unos 1.770 millones de euros) en promesas de ayuda global desde que comenzó el brote en mayo de 2026", según un comunicado del Departamento de Estado de EE.UU. difundido este jueves por su oficina de comunicación para África, con sede en Johannesburgo (Sudáfrica).
El brote "plantea desafíos singulares", pues "se concentra en una zona aislada y afectada por conflictos, y las vacunas, los métodos de diagnóstico y las terapias existentes no son totalmente eficaces contra esta cepa de Bundibugyo", causante de la epidemia, recordó Washington, que ejerce la presidencia de turno del G20.
"Los actores mundiales deben intensificar las actividades de respuesta en las zonas del brote y reforzar la preparación en las áreas de alto riesgo, lo que incluye el rastreo de contactos, la protección del personal de primera línea, la ampliación de la capacidad de camas, el despliegue de nuevos métodos de diagnóstico y la inversión en el desarrollo de vacunas", subrayó.
Para el Gobierno del presidente Donald Trump, es posible "derrotar esta enfermedad", tal como demostró la "exitosa resolución" del brote en Uganda el pasado agosto.
Para alcanzar esos objetivos, Estados Unidos anunció el pasado septiembre una partida adicional de 267 millones de dólares (unos 236 millones de euros) en asistencia sanitaria y humanitaria, elevando la ayuda directa a 887 millones de dólares (unos 785 millones de euros).
Los miembros del G20 y otros donantes que anunciaron nuevos compromisos de financiación para la respuesta al ébola durante la reunión de ministros de Exteriores fueron Australia, Francia, Alemania, Italia, Japón, Corea del Sur, Reino Unido, Emiratos Árabes Unidos y el Banco Mundial.
Según el último balance de las autoridades congoleñas, con datos actualizados al 29 de septiembre, la epidemia acumula 8.224 casos confirmados y 3.982 muertes desde que se declaró oficialmente el brote en el este de la RDC el pasado 15 de mayo.
Un total de 2.212 pacientes se han recuperado y 851 se encuentran hospitalizados o en aislamiento, mientras la tasa de letalidad del virus se sitúa en el 48,4 %.
La epidemia afecta a 63 zonas de salud de siete provincias (de las 26 que tiene la RDC): Ituri (este), Tshopo (centro-norte), Bas-Uélé (norte), Haut-Uélé (noreste), Kivu del Norte (este), Kivu del Sur (este) y Ubangi del Sur (noroeste).
Este brote es el segundo más mortífero de la historia a nivel global, aunque aún está lejos del más grave registrado hasta la fecha, que provocó unos 11.000 muertos y 28.000 contagios en África occidental entre 2014 y 2016.
La actual epidemia también se propagó a la vecina Uganda, donde la OMS declaró el pasado 26 de agosto el fin del brote, después de contabilizarse 20 contagios confirmados, incluidos 15 importados de la RDC, entre los que hubo dos muertos.