El sistema se ensayará inicialmente en la ciudad flamenca de Hasselt (norte) y estará inspirado en una tecnología ya utilizada en Suecia, según explicó este martes el ministro federal belga de Movilidad, Jean-Luc Crucke, en el foro de los Estados Generales de la Seguridad Vial.
Para que se abra la barrera, el conductor deberá soplar en una boquilla conectada mediante un tubo a una terminal que realizará una prueba de alcoholemia, y la barrera solo se abrirá si el resultado es negativo.
"El objetivo es maximizar la prevención", señaló Crucke, que cifró en alrededor del 25 % la proporción real de accidentes relacionados con el alcohol, una estimación que también maneja el instituto de seguridad vial Vias.
La medida se anuncia en un contexto de repunte de la mortalidad vial en Bélgica. Según las cifras divulgadas este martes por el instituto Vias, 223 personas murieron en las carreteras durante el primer semestre de 2026, un 6 % más que en el mismo período del año anterior.
La seguridad vial ha estado además en el foco tras el reciente juicio por el atropello múltiple durante un carnaval en Strépy-Bracquegnies, que dejó siete muertos en 2022 y por el que Paolo Falzone fue condenado en junio a 27 años de prisión.
El Gobierno belga prepara además otras medidas, entre ellas establecer tolerancia cero al alcohol para los conductores que tengan el permiso desde hace menos de tres años y permitir el uso de cámaras capaces de detectar a quienes utilizan el teléfono móvil al volante.
En el caso de las cámaras, las conclusiones del grupo de trabajo se esperan antes de final de año, con vistas a adaptar el marco legal en 2027 y comenzar los controles en 2028.
El Ejecutivo prevé asimismo llevar automáticamente ante los tribunales a los conductores que acumulen determinadas infracciones graves en tres años, como ocho excesos de velocidad por encima de determinados umbrales, tres infracciones por utilizar dispositivos electrónicos al volante o dos por conducir bajo los efectos del alcohol.