"¿Debemos permitir que unas máquinas, en manos de unos pocos consorcios, piensen, escriban y lean por nosotros?", se preguntó en la rueda de prensa de inauguración de la 78.ª edición de la feria este martes la historiadora estadounidense Jill Lepore.
Lepore recordó la preocupación expresada por la politóloga y filosofa Hannah Arendt en los años cincuenta del siglo pasado de que la automatización terminara haciendo superfluos a los seres humanos.
Esa preocupación, según Lepore, ahora es aún más grande ante el desafío de la IA y el sueño de unos pocos tecnócratas en crear una especie de Estado Artificial en la que los individuos terminen perdiendo su autonomía.
"Ese sueño para mí es una pesadilla", dijo la autora de "El Gobierno de las máquinas".
Lepore coincidió con el director de la feria, Jürgen Boos, y con el presidente de la Asociación de Libreros de Alemania, Sebastian Guggolz, en que la democracia necesita individuos que piensen por su mismos y que no se contentes con respuestas prefabricadas.
Para Boos y Guggolz, además, la IA, pese a todas las posibilidades que abre, representa una amenaza para lo que es la esencia del sector editorial que es respeto a la propiedad intelectual.
Guggolz se quejó de la situación actual que vive el sector editorial frente a la IA debido a la falta de una regulación clara que hace que los propietarios de derechos de autor tengan grandes dificultades en defenderlos.
Este problema empieza ya con el trabajo de recopilación de indicios para mostrar que hay violación de los mismos para recurrir a los tribunales "enfrentando a consorcios con grandes problemas económicos".
"Necesitamos reglas claras que sean válidas antes de que alguien tenga que recurrir a una demanda. Los responsables no pueden dejar solas a las editoriales en la defensa de los derechos de autor", dijo.
Boos, por su parte, dijo que actualmente la IA tiene un papel clave en todas las conversaciones en el sector.
Por un lado, por las posibilidades que dan algunas herramientas para la revisión de manuscritos, pero también por las amenazas que representa.
Guggolz sostuvo que la IA es fuente actualmente de "una doble piratería".
"La IA representa actualmente una doble piratería. Por un lado, por violar los derechos de autor y por otro como amenaza a la democracia", afirmó.
Una segunda amenaza para el mundo del libro y para la democracia señalada por Guggolz es la pérdida de la capacidad de lectura de los jóvenes que se ha detectado en las últimas pruebas Pisa y según las cuales un tercio de los jóvenes de 15 años tiene déficit en ese campo.
"La disminución de la capacidad de lectura no puede compensarse con el auge de la IA que nos ofrece respuestas arbitrarias. Por el contrario, quien no tiene capacidad de lectura no puede constrastar una respuesta de la IA y no tiene otra salida que creer esas respuestas", aseguró Guggolz.
"¿Cómo puede alguien formarse una propia opinión si no es capaz de leer y evaluar diversas posturas sobre un tema o diversos programas políticos?", se preguntó.
Para hacer frente a ello, Guggolz sugirió establecer un tiempo de lectura diario en los colegios.
Los tres panelistas insistieron en el papel de los libros como herramientas que abren la inteligencia a diversas perspectivas y que permiten desarrollar el pensamiento crítico que, como dijo Boos, aunque no está prohibido, se encuentra con cada vez más barreras como la polarización que ahoga los intercambios de argumentos o los miles de estímulos tecnológicos que acaparan la atención.
Con respecto a la polarización, Boos dijo que había leído una noticia según la cual una editorial británica había empezado a ofrecer carátulas neutrales para sus libros para que la gente pueda leer en el metro sin que los demás sepan lo que está leyendo y evitar así posibles reacciones.
Finalmente, Boos invitó al auditorio a leer "El Gobierno de las máquinas" de Lepore sin ocultar ni el titulo ni la carátula.