"Cualquier otro agresor que abrigue la siniestra intención de invadir Afganistán debe recordar que, independientemente de su fuerza militar, se verá obligado a rendirse ante la voluntad del pueblo afgano", aseguró el portavoz del Ejecutivo de facto talibán, Hamdullah Fitrat, en un mensaje de audio difundido a los medios.
El portavoz denunció que la intervención militar iniciada por Washington en 2001 dejó un saldo de miles de afganos muertos, heridos, encarcelados y desplazados a lo largo de dos décadas de conflicto.
"Esta lucha demostró que los afganos no se someterán a la ocupación extranjera, ni a la fuerza o presión externas", declaró Fitrat, quien recalcó que la nación recuperó su independencia tras una larga etapa de "yihad y sacrificios".
Estados Unidos y sus aliados de la OTAN iniciaron la operación 'Libertad Duradera' el 7 de octubre de 2001 en respuesta a los atentados del 11S perpetrados por Al Qaeda, cuyo líder, Osama bin Laden, se refugiaba en suelo afgano bajo la protección del primer régimen talibán (1996-2001).
La posterior ofensiva aliada derrocó rápidamente a los fundamentalistas, desencadenando una contienda de 20 años que costó la vida a más de 170.000 personas, entre civiles, fuerzas de seguridad afganas, insurgentes y más de 3.500 soldados internacionales, y supuso un gasto superior a dos billones de dólares para las arcas de Washington.
Tras años de insurgencia y la firma del histórico Acuerdo de Doha en febrero de 2020, la caótica retirada final de las tropas estadounidenses y de la OTAN culminó en agosto de 2021 con la rápida toma de Kabul por parte de los talibanes y el colapso del Gobierno respaldado por Occidente.
El régimen talibán gobierna ahora el país bajo una rígida aplicación de la ley islámica y bajo el aislamiento de la comunidad internacional, que no reconoce su Gobierno.