Un total de 224 centros de los 3.700 de Francia permanecían cerrados por completo y otros 151 funcionaban parcialmente, según cifras provisionales del Ministerio de Educación, que señaló que el número de establecimientos afectados había disminuido alrededor de un 30 % respecto al miércoles a la misma hora.
Los estudiantes de secundaria y universitarios están llamados, no obstante, a una nueva jornada de protestas, con bloqueos de centros y campus durante la mañana y manifestaciones por la tarde. En París está prevista una concentración a las 15.00 horas en la plaza de la Bastilla.
Varios sindicatos de la educación, entre ellos SNES-FSU, CGT, FO y Sud, han convocado también una jornada de huelga y manifestaciones en apoyo a los estudiantes.
La movilización se produce después de que el primer ministro, Sébastian Lecornu, cambiara anoche de tono y reconociera que el malestar y la angustia de los jóvenes “no surge de la nada” y que el Gobierno no puede ser indiferente a las preocupaciones que expresan, por lo que a finales de octubre presentará medidas para abordarlas.
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Plan de contingencia ante protestas
El Gobierno ha puesto en marcha cinco líneas de trabajo para abordar, entre otros asuntos, la sustitución de profesores ausentes, las condiciones materiales de los centros, la organización del tiempo escolar, una mayor transparencia de Parcoursup (la plataforma de acceso a la Universidad) y la participación de los estudiantes en la vida de los centros.
La plataforma de consulta abierta por el Ministerio de Educación había recibido más de 40.000 aportaciones, según Lecornu, quien afirmó que servirán para elaborar medidas junto con las autoridades regionales.
Esta nueva jornada de movilización se presenta como una prueba para el Gobierno, que intenta combinar el diálogo con los estudiantes con medidas destinadas a responder a un malestar social más amplio, motivado en parte por el aumento del coste de la energía, mientras mantiene su objetivo de reducir el déficit público al 5 % del PIB en 2027.
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Macron pide respuesta más empática
El presidente Emmanuel Macron había pedido a su Gobierno una respuesta más diplomática y empática ante la movilización, según el ministro del Interior, Laurent Nuñez, que anunció la víspera la suspensión del uso de granadas aturdidoras durante las protestas mientras se esclarecen las circunstancias en las que una de ellas hirió gravemente a un estudiante de 15 años en Lens, en el norte de Francia, y le amputó una mano.
Lecornu dijo que las fuerzas del orden no tienen instrucciones de enfrentarse a los estudiantes y defendió una actuación proporcionada para garantizar la seguridad y el acceso a los centros educativos.
A uno de ellos en Reims (norte) irá este jueves el ministro de Educación, Édouard Geffray, para participar en una jornada de diálogo con los estudiantes.
El principal sindicato de directores de centros, SNPDEN-UNSA, se ha negado por ahora a convocar ese tipo de jornadas mientras no considere que el clima sea suficientemente sereno.