La redada tuvo lugar en la localidad de Rankous y desató enfrentamientos con los presuntos yihadistas, que dejaron dos muertos y cinco heridos en las filas de las Fuerzas de Seguridad Interna de Siria, según informó el propio cuerpo en su cuenta oficial de Telegram.
Durante la operación, lanzada en colaboración con el Servicio General de Inteligencia, también perdieron la vida cinco miembros de la célula y seis más fueron arrestados, mientras que una serie de armas y cinturones explosivos fueron incautados en el lugar, de acuerdo con un comunicado de las Fuerzas de Seguridad Interna.
Escuelas y establecimientos suspendieron sus actividades en la zona, después de que se impusieran una serie de medidas de seguridad y se pidiera a los ciudadanos permanecer en sus casas.
El operativo se enmarca en una campaña más amplia de las autoridades sirias contra células yihadistas en las regiones cercanas a la capital, donde el pasado diciembre ya fue arrestado el 'gobernador' del EI para el área de Damasco, Muadhamiyat al Sham.
La formación terrorista fue derrotada territorialmente en el país árabe en 2019, pero todavía mantiene células en activo sobre todo en el centro de su territorio.
Según un informe publicado el pasado agosto por un equipo de seguimiento del Consejo de Seguridad de la ONU, se estima que el Estado Islámico todavía cuenta con unos 3.000 combatientes en Irak y Siria, la mayoría en este último país, y que recientemente se han trasladado del desierto a zonas urbanas.
Allí, se centran en atacar objetivos religiosos, políticos y militares, según el grupo.