Desde que llegó al poder en agosto, el presidente derechista Abelardo de la Espriella promueve una ofensiva contra campamentos guerrilleros que ya dejan decenas de muertos, entre ellos al menos ocho menores.
A la par, los grupos armados han continuado los ataques con explosivos en distintas zonas del país y los asesinatos, incluido el de un aspirante a una alcaldía.
El último atentado ocurrió la noche del domingo en el municipio de Planadas, en el sur del departamento de Tolima, en los alrededores de una base militar.
Un camión cargado con explosivos estalló y dañó parte de la infraestructura de un hospital y varias viviendas, reportó el alcalde de Planadas, Juan Camilo Hueje. Las calles quedaron cubiertas de escombros.
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“Con profundo dolor informo que el atentado en Planadas deja un saldo preliminar de cuatro personas fallecidas, entre ellas una bebé de apenas dos meses de vida”, dijo en X la gobernadora de Tolima, Adriana Matiz.
En un video se observa a una mujer gritar desesperada, mientras un hombre saca de entre los escombros un cuerpo pequeño envuelto en una cobija.
Hueje señaló a una emisora local que hay “múltiples heridos”, los cuales fueron enviados a un colegio de la zona para recibir atención médica.
En otras imágenes aparecen personas ensangrentadas y tendidas en medio de bloques de piedra.
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Fue “un acto vil y criminal que rechazamos con absoluta contundencia”, escribió en X Matiz.
“Atentar contra la población civil, contra nuestros soldados y las familias tolimenses es cruzar una línea que no vamos a tolerar”, agregó.
Por ahora las autoridades no han informado de quiénes fueron los responsables del ataque.
De acuerdo con Hueje, además del camión con explosivos, también se vieron drones que “sobrevolaban” el casco urbano de Planadas.
Estos aparatos son cada vez más usados por los grupos armados ilegales en Colombia.
El viernes De la Espriella ordenó militarizar Cúcuta, la principal ciudad de la frontera con Venezuela por un aumento de atentados.
En septiembre desplegó a las fuerzas militares en la turística Santa Marta tras una ola de ataques a comercios y vehículos desatada por una banda narcotraficante.