"El FSB abortó una serie de atentados terroristas planificados por los servicios de la inteligencia ucraniana con el uso de artefactos explosivos artesanales plantados en gafas FPV para operar drones, que bajo la apariencia de ayuda humanitaria debían ser entregadas a los militares rusos en la zona de la operación militar especial", indicó el departamento de prensa del servicio.
Según la inteligencia rusa, "un militar de la región de Volgogrado, siguiendo las instrucciones de la contrainteligencia militar, se dirigió al FSB para verificar dispositivos entregados por un voluntario".
"Los especialistas en explosivos establecieron que los servicios de inteligencia ucranianos plantaron en las gafas FPV artefactos explosivos artesanales en lugar de los ventiladores de enfriamiento", señaló la entidad.
Tras una revisión más exhaustiva, el FSB requisó una partida de gafas FPV minadas que habían sido "entregadas por el enemigo por medio de Pochta Rossii (Correos de Rusia)".
"La detonación de los explosivos debía suceder al activar las gafas FPV y conduciría a la muerte de los militares", añadió la inteligencia rusa.
Según el FSB, "agentes de los servicios de inteligencia ucranianos, haciéndose pasar por patriotas rusos, establecieron contacto desde cuentas anónimas en Telegram con representantes de organizaciones humanitarias rusas y fondos de apoyo".
La entidad indicó que durante los contactos con los voluntarios rusos la inteligencia ucraniana evitó dar números de teléfono, informaciones personales, datos sobre sus puestos de trabajo y se negaron a comunicarse por medio de MAX, la red de mensajería rusa.
Además, exigieron vídeos de agradecimiento de los militares rusos que recibieran las gafas minadas.