Guterres reaccionó en un mensaje en vídeo a la publicación del ‘Informe sobre la Brecha de Adaptación 2026’, del programa de la ONU para el Medio Ambiente (PNUMA), que señala que los países en desarrollo solo reciben una décima parte de los fondos para el cambio climático.
El citado Programa de Naciones Unidas calcula que esos países necesitan unos 305.000 millones de dólares anuales hasta 2035 para hacer frente a sequías, inundaciones, olas de calor, incendios y otros impactos climáticos.
Sin embargo, revela que la financiación pública internacional enviada por los países desarrollados para adaptación alcanzó solamente entre 28.200 y 31.700 millones de dólares en 2024, último año con datos disponibles, apenas unos 1.000 millones más que en 2023.
En respuesta a los hallazgos del documento, Guterres recuerda que “la adaptación consiste en proteger a las personas frente a la crisis climática actual e invertir en la seguridad colectiva que necesitamos para el mañana”.
Lamentó, no obstante, que el citado informe pone de manifiesto “un déficit alarmante” y “por cada dólar que necesitan los países en desarrollo para adaptarse, reciben apenas 10 centavos”; una “brecha” que, según argumenta, no se mide únicamente en dinero, sino también en vidas, medios de subsistencia y futuros perdidos".
“Y no hará más que aumentar a medida que el calentamiento global supere los 1,5 grados”, puntualizó.
Pese a que la comunidad internacional se ha comprometido a triplicar la financiación para la adaptación de aquí a 2035, “incluso así, se cubriría menos de un tercio de las necesidades”, advirtió el secretario general.
Guterres consideró que los países desarrollados “deben cumplir sus compromisos” al tiempo que los gobiernos “deben convertir los planes en realidades: viviendas más seguras, infraestructuras resilientes, seguridad alimentaria e hídrica y sistemas de alerta temprana para todas las personas, con las comunidades al frente de este proceso”.
“Y cuando las medidas de protección no sean suficientes, el fondo para pérdidas y daños debe contar con recursos significativos para poder responder”, precisó.
El secretario general afirmó asimismo que a pesar de que “sabemos quiénes están más expuestos al riesgo” y lo que “funciona”, lo que falta es “financiación y voluntad política”.
“La elección es sencilla: invertir hoy en adaptación o pagar mañana las consecuencias de la catástrofe”, concluyó.