De acuerdo con esta fuente, estas personas fueron declaradas una amenaza para la seguridad nacional, por lo que se les revocó el permiso de residencia temporal en Lituania, fueron expulsados del país báltico y se les prohibió regresar durante cinco años.
Según el VSD, los tres ucranianos efectuaban, a cambio de una remuneración económica, "una amplia variedad de tareas indicadas por servicios de inteligencia hostiles", que les eran comunicadas a través de la plataforma Telegram y otras aplicaciones de mensajería y comunicación.
El Departamento de Seguridad del Estado lituano recordó que, al utilizar este método de reclutamiento, "los agentes de los servicios de inteligencia hostiles trasladan a quienes ejecutan las tareas todos los riesgos relacionados con las consecuencias de sus acciones y no se preocupan en absoluto por su seguridad".
Por ello pidió a los residentes en Lituania que hayan recibido ofertas de colaboración o que hayan sido involucrados en actividades de servicios de inteligencia hostiles a ponerse en contacto con el VSD y a acogerse a la posibilidad prevista por la ley de quedar exentos de responsabilidad penal.