Durante el Encuentro Nacional de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), la economista consideró esa eventual pérdida el principal riesgo macroeconómico del país para los próximos dos años y señaló a Petróleos Mexicanos (Pemex) y las presiones fiscales entre los principales riesgos para el país.
El grado de inversión identifica a los países con un perfil de riesgo crediticio relativamente bajo.
México conserva este indicador con las ocho agencias que evalúan su deuda soberana, aunque Moody’s y Fitch lo sitúan en el último escalón de esa categoría, con notas de Baa3 y BBB−, respectivamente, ambas con perspectiva estable.
S&P Global, por su parte, mantiene una nota BBB, a dos escalones de quedar fuera de esa categoría, con perspectiva negativa.
Campos explicó que un encarecimiento del financiamiento gubernamental se trasladaría a empresas y personas, con consecuencias para la inversión y la movilidad social.
“El capital para tu empresa va a ser más caro. Pedir un préstamo para escalar tu negocio va a ser más caro”, señaló.
Añadió que también aumentaría el coste de financiar estudios o adquirir una vivienda y que las grandes empresas y las personas de mayores ingresos tendrían más alternativas para amortiguar esos efectos.
Entre los riesgos, destacó a Petróleos Mexicanos (Pemex), al considerar que reducir la proporción de crudo exportado debilita sus ingresos y aumenta su dependencia de transferencias gubernamentales.
También cuestionó que la política fiscal priorice la recaudación inmediata sin atender suficientemente sus efectos sobre la confianza, la inversión y la formalidad económica.
Campos reconoció que un mayor crecimiento y una mayor certidumbre sobre el tratado comercial entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) podrían favorecer la evaluación crediticia.
No obstante, pidió aprovechar 2027 para discutir cambios fiscales que promuevan inversión, productividad y empleo formal.
“El riesgo de pérdida del grado de inversión nos da una oportunidad y una legitimidad para poner en la mesa propuestas”, sostuvo.
También alertó de una caída superior al 5 % en la recaudación del impuesto sobre la renta y del estancamiento de los ingresos tributarios hasta agosto, según las cifras que presentó.
Ante ello, propuso reducir gradualmente los impuestos sobre nómina y fortalecer la recaudación predial y los gravámenes ambientales a vehículos.
También pidió revisar los incentivos fiscales para que los pequeños negocios inviertan, crezcan y generen empleo formal.