La irregularidad en el ingreso de la máquina podría derivar hoy en una imputación contra el dueño legal del aeródromo Arrayán de la compañía Jukyry de Areguá, Gustavo Enrique Bogado Brítez, de 51 años.
Los fiscales Marcelo Pecci y Alicia Sapriza, de la unidad especializada contra el crimen organizado, podrían abrirle proceso por exposición a peligro del tráfico aéreo, naval y ferroviario, en carácter de cómplice, contemplado en el artículo 215 del Código Penal Paraguayo.
La maniobra dolosa atribuida a Bogado Brítez es el ocultamiento de la aeronave presuntamente a sabiendas de que ingresó de manera irregular al Paraguay.
Resulta que el helicóptero entró a Paraguay, procedente de Argentina, el 30 de marzo del año pasado y con autorización de la Dirección Nacional de Aeronáutica Civil (Dinac). Esta institución registró la nave con su matrícula civil y supuestamente como una máquina de color bordó, cuando en realidad estaba completamente ploteada con el símbolo del Ministerio de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires y la Policía dependiente de esa cartera.
El permiso de entrada y permanencia concedidos por la Dinac vencía en ocho días, pero dicha nave ya nunca más salió del país. Además, por representar a una fuerza de seguridad extranjera, el helicóptero debía tener autorización de ingreso de la Fuerza Aérea Paraguaya (FAP).
El dueño del aeródromo Arrayán, quien prestó el servicio de hangaraje, habría dicho que fue un funcionario de seguridad argentino el que trajo la nave a su establecimiento.
El helicóptero fue llevado ayer en grúa desde Arrayán hasta la base de la Agrupación Aérea de la Policía, en el barrio Tacumbú.
Cómo llegaron al lugar
El descubrimiento de la nave argentina escondida en Paraguay fue prácticamente de casualidad, cuando policías y fiscales de Crimen Organizado llegaron al aeródromo en busca de pistas sobre el narco Jorge Teófilo Samudio, alias Samura, quien habría sido llevado en avión hasta la estancia Cristo Rey del Chaco luego de que fuera rescatado en un operativo tipo comando el 12 de setiembre de 2019 en la Costanera Norte de Asunción. La nave que transportó al criminal habría despegado de Arrayán.
El supuesto responsable de la estancia Cristo Rey, el brasileño Evandro Cabral da Rosa, está preso desde el 30 de julio pasado.
Del mismo complejo Arrayán de Areguá también despegó, con un plan de vuelo falso, la avioneta con matrícula ZP-BOK que fue encontrada quemada el 31 de octubre pasado en la estancia Divino Niño Jesús del Chaco. Su piloto, José María Martínez Gómez, de 38 años, fue desenterrado de una fosa común en la cabecera de la pista. Esta nave y este piloto aparentemente fueron atacados luego de aterrizar con una carga de 450 kilos de cocaína boliviana.
La estancia Divino Niño Jesús pertenecería al empresario pedrojuanino Florentín Calonga Benítez.
La estancia Cristo Rey, donde se escondió Samura, y la estancia Divino Niño Jesús, en la cual se encontraron la avioneta quemada y el cadáver del piloto, quedan a solo 11 kilómetros de distancia, en una zona prácticamente liberada para el tráfico aéreo de drogas.