Los topes para tasas consideradas usurarias en el sistema regulado siguen bajando sostenidamente desde el 2015 y se encuentran actualmente en niveles históricamente bajos, según los datos oficiales.
Según los registros históricos, en 2014 la tasa para usura se ubicó en 57,13%, para bajar al 50% en 2015, y 42% en 2016 y así sucesivamente en los años posteriores. Esta fuerte caída en los límites de usura se dieron principalmente desde la vigencia (setiembre de 2015) del tope a las tarjetas de crédito. Las entidades que sobrepasen estos topes serán consideradas usurarias y penalizadas por la ley.
Por otra parte, las tasas de interés que se cobran por tarjetas de crédito en bancos y financieras tienen un techo de 11,72%. Este porcentaje es el más bajo desde la implementación de los topes en 2015, cuando se dispuso un techo sobre las tasas que cobran las intermediarias a los usuarios.