La tarifa 2022 de Itaipú sigue en el ámbito técnico debido a divergencias con Brasil sobre el costo

El Comité de Estudios para la Evaluación del Costo Unitario del Servicio de Electricidad (Cecuse) no logra avanzar con la definición de la tarifa de Itaipú para el 2022, porque hay divergencias con el Brasil sobre los componente de los gastos de explotación de la central para el próximo año, informaron ayer sus integrantes. Hay tiempo hasta el 31 de diciembre para definirla, explicó el director financiero de la binacional, Fabián Domínguez, quien también adelantó otros posibles escenarios.

Directivos de Itaipú, consejeros y miembros del Cecuse dieron apertura hoy al primer encuentro con la prensa en el marco de un diálogo sobre la tarifa 2022.
Directivos de Itaipú, consejeros y miembros del Cecuse dieron apertura hoy al primer encuentro con la prensa en el marco de un diálogo sobre la tarifa 2022.Gentileza

La tarifa de Itaipú para el 2022 sigue en el ámbito técnico de estudio del Cecuse porque todavía no definen todos los componentes del costo de la electricidad, explicó el coordinador de esa instancia, Samuel Valiente. Fue en la apertura del ciclo denominado “Diálogo con la Prensa”, que organizó la entidad binacional, lado paraguayo, con la intención de abrir un espacio para la formación y actualización técnica de los periodistas e informar sobre los avances de las tratativas para la definición del Costo Unitario del Servicio de Electricidad (tarifa) del próximo año.

Agregó que siete componentes tiene al costo del servicio de la electricidad, de los cuales seis ya están bastante acotados y definidos, pero falta uno, que es el de los gastos de explotación. “Donde siempre ocurre un proceso de negociación fuera del ámbito del Cecuse es en el Componente 6, que son los gastos de explotación. Ahí tienen que incluirse todos los gastos operativos de la entidad, léase actualización tecnológica, mantenimiento del parque industrial, responsabilidad socioambiental, entre otros. Ese es un componente que involucra a muchas áreas para aproximarnos a lo que es conveniente para ambas márgenes”, detalló.

Dijo que en este momento, el Cecuse espera ese último componente para que lo puedan resolver en el ámbito técnico; pero, suponiendo que ese componente no tenga un consenso de las áreas, señaló que no podrían proponer una tarifa “por indefinición de un componente relevante del costo del servicio de la electricidad”.

Proceso habitual

Valiente también relató que el trabajo del Cecuse comienza normalmente en julio, con una serie de requerimientos de informaciones a todas las direcciones de la entidad, que van a servir de sustento al estudio que realiza el equipo técnico, de manera a encontrar la tarifa más conveniente para la entidad. Una vez concluido el trabajo del Cecuse, se prepara la propuesta de tarifa y se somete al directorio ejecutivo. El directorio, a su vez, hace sus análisis, y si lo encuentra conveniente, lo somete para aprobación del Consejo de Administración.

Pero si por algún motivo no hay consenso, el proceso queda a cargo de las Altas Partes Contratantes, añadió.

El director financiero, Fabián Domínguez, explicó que la fijación del costo está dado por el dinero necesario de Itaipú para cumplir con todos sus objetivos y compromisos, luego lo divido por la potencia disponible. Aclaró que Itaipú no vende energía sino que vende potencia. “El producto que aprovechamos es la energía, pero la unidad de medida de la mercadería es la potencia, no la energía”, acotó.

Recordó que ahora Itaipú tiene también que afrontar la inversión para la actualización tecnológica, y en ese marco ya tienen cuál será la necesidad de dinero para este primer año de ejecución, además de qué se va a necesitar para mantener las turbinas, para cumplir con los compromisos salariales de los funcionarios, entre otros. “Los gastos de explotación, año tras año se van calculando con una pequeña variación y así se ve cuál será el requerimiento de dinero y se divide por la potencia disponible en Itaipú por 12 meses, que es la capacidad de generación”, expuso.

Otra variable que se tiene en cuenta al definir la tarifa es que esta está en dólares pero la ejecución de los gastos en Paraguay se hace en guaraníes, y en Brasil, en reales. “Tenemos que ser finos y cuidadosos por los tipos de cambio”, agregó.

¿Qué pasa si no se hace nada?

Domínguez manifestó que si todas las condiciones siguen iguales, la tarifa baja porque hay menos necesidad de dinero de Itaipú para pagar el préstamo de la deuda histórica de construcción, que se termina de abonar en febrero del 2023, pero que en el año 2022 ya tendrá una sustancial disminución.

“Hay quienes dicen que si no se hace nada, la tarifa se mantiene. Eso es falso. Si no se hace nada, entramos al 2022 sin tarifa, es decir sin un valor determinado. Entonces, se usa la base presupuestaria del año anterior. En Itaipú tenemos un antecedente de eso, ya entramos sin tarifa alguna vez y se usó la base presupuestaria del año anterior”, mencionó.

El director financiero sostuvo que si se hace eso para que la empresa siga funcionando, pero no hay tarifa, no se puede facturar. “Que es lo que pasaría si las empresas ANDE y Eletrobras, a su real saber y entender, van a hacer sus cálculos internos y van a pagar por la unidad de potencia comprada de Itaipú. ¿Qué tarifa creen que van a usar? Si no se hace nada, la tarifa de hecho va caer de US$ 22 a US$ 18 kw mes”, dijo.

Explicó que esta es la razón por la cual no están llegando al fin del trabajo técnico, “porque hay variable adicional y tenemos intereses contrapuestos con el socio paritario, el socio condómino”.

Recordó que el viernes pasado, en Brasil, junto con la Cancillería Nacional y la ANDE, plantaron la propuesta paraguaya y que seguro vendrá la contrapropuesta. “No estamos logrando tener un punto de encuentro por intereses contrapuestos; nosotros queremos el statu quo, ellos quieren ir hacia abajo. Se sigue trabajando, se sigue negociando y conversando”, agregó.

“Fantasía” paraguaya, según Domínguez

Si se mantiene la tarifa de Itaipú en US$ 22,6 kw mes en el 2022, habrá un remanente de US$ 600 millones, de los cuales US$ 300 millones serían para el Paraguay y US$ 300 millones para el Brasil. Domínguez agregó que, si bien para el vecino país ese monto sería menos importante que para Paraguay, por la economía de escala que tiene “serían 300 millones para cada margen, asumiendo la fantasía del hipotético caso, utópico caso de que se mantenga todo como está”. Agregó que US$ 300 millones para cada margen no es despreciable por más que la economía sea grande. “Es mucho dinero en cualquier lugar de la galaxia”, alegó.

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