Caacupé: el presbítero Villagra abogó por la defensa de la vida y la familia

En el último día del novenario de la Virgen de Caacupé, presidió la santa misa monseñor Ricardo Valenzuela y predicó el presbítero César Nery Villagra, quien durante su homilía abogó por la defensa de la vida y la familia. “Pedimos a la Virgen que nos acompañe para defender la vida y la familia en nuestras comunidades y en la sociedad”, dijo.

El presbítero César Villagra, administrador apostólico de las FF.AA y la Policía Ncional predicó la misa en el último día del novenario de la Virgen de Caacupé.
El presbítero César Villagra, administrador apostólico de las FF.AA. y la Policía Nacional, celebró la misa en el último día del novenario de la Virgen de Caacupé.

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El presbítero César Villagra, administrador apostólico de las FF.AA. y la Policía Nacional, celebró la misa en el último día del novenario de la Virgen de Caacupé.

Resaltó la importancia de defender la vida y la familia en el contexto de la realidad que se vive actualmente.

“La vida del hombre y de la mujer se transmite a sus hijos y a los hijos de sus hijos. Los hijos son fruto del amor de sus padres, que serán improntas de la bendición de Dios”, dijo.

“Pedimos a la Virgen que nos acompañe para defender la vida y la familia en nuestras comunidades y en la sociedad. Los textos bíblicos que se han proclamado nos permiten adentrarnos en esta realidad tan relevante como fundamental”, expresó.

Dijo que hoy en día el ser humano quiere decidir quién vive y quién muere; es decir, se cae en la idolatría cuando el hombre asume el rol de Dios y opta por el aborto, por la eutanasia o pretende establecer legislaciones que contemplan penas de muerte.

“Dios es el único dueño de la vida y el que decide sobre nuestra muerte”, señaló el sacerdote.

Indicó que, gracias a Dios, pese a los intentos, nuestro país sigue optando por la vida desde su concepción hasta la muerte natural.

El prelado explicó que la familia está compuesta por el papá, quien tiene la misión de santificar a su familia, como Cristo que santifica a su cuerpo que es la Iglesia, preservarla del mal y del peligro como lo hizo San José.

“La esposa, por su parte, debe amar a su esposo y seguirlo como la Iglesia sigue a Cristo. Sin embargo, el ideal del matrimonio y de la familia no está exento de las realidades amargas de las que se hacen eco las sagradas escrituras”, señaló.

Ideología de género

En otro momento de su alocución, el presbítero Villagra también cuestionó la “ideología de género”. Expuso que en lo que se refiere a la familia y a la sociedad conyugal es igualmente idolátrico desde el punto de vista de la fe pretender instalar la ideología de género.

“El Dios bíblico y de los cristianos se reserva derechos en los que el hombre no debería inmiscuirse sin caer en idolatría. Es una cuestión de sentido común, no podemos actuar como Dios, nosotros somos seres humanos y debemos actuar como tales”, expresó.

Así también, indicó que hoy se quiere convertir la cultura humana en una Babel, que es signo de confusión, y eso es lo que significa esta ciudad construida como un proyecto humano que prescindió de Dios. “Babel significa extravío, perdición y confusión”, explicó.

“Es confusión que el hombre siendo hombre quiera actuar como si fuese Dios. Los creyentes estamos convocados a orar por la vida y por la familia, a defenderla y a protegerla”, resaltó.

Problemas que preocupan a la Iglesia

El presbítero Villagra también hizo énfasis en los numerosos problemas que aquejan a la sociedad, como el hedonismo, la ideología de género, el narcisismo, el debilitamiento de la fe, niños que nacen fuera del matrimonio y el abuso sexual en comunidades educativas y cristianas donde los niños y adolescentes deberían estar protegidos.

“Es preocupante también el problema de la migración del padre y de la madre por motivos laborales, la plaga de la droga, el alcoholismo y todos los demás vicios que lleguen amenazantes contra familias, niños y jóvenes vulnerables”, lamentó.

“Estas denuncias las presenta el papa Francisco en su carta. Otro desafío surge de diversas formas de una ideología genéricamente llamada ideología de género, que niega la diferencia y la reciprocidad natural del hombre y de la mujer”, expresó.

“Esta presenta una sociedad sin diferencia de sexo y vacía el fundamento antropológico de la familia. Esta ideología lleva a proyectos educativos y directrices legislativas que promueven una identidad personal y una intimidad afectiva, radicalmente desvinculada de la diversidad biológica entre el hombre y mujer”, agregó.

“Estas realidades que preocupan son desafíos y por eso no hay que caer en la trampa de un lamento desgastante o autodefensivo en lugar de despertar la creatividad misionera”, indicó.

“El hombre que pretende establecer hoy las bases del bien y del mal mediante una moral autorreferenciada es un problema que ya se plantea y se avizora en el Génesis, se presenta, por ejemplo, el diseño de una nueva visión humana de una apología desconectada de lo trascendente, poniendo en movimiento la dictadura del relativismo”, dijo.

“Hay que proponer los grandes valores del matrimonio y de la familia cristiana que corresponden con la búsqueda del sentido de la experiencia humana. Que este año dedicado a la oración sea un tiempo de especial diálogo con Dios para orar en familia”, puntualizó el presbítero César Villagra.

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