Acuerdo Mercosur - UE: claves de la reconfiguración del comercio global

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, durante una rueda de prensa este viernes, en el Palacio de Itamaraty, en Río de Janeiro (Brasil). 175953+0000 MAURO PIMENTEL

Tras más de un cuarto de siglo de negociaciones, hoy al mediodía se firma en la capital el Acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea (UE). Una rúbrica que pone fin a una de las batallas diplomáticas más largas de la historia reciente y que dará vida a un mercado integrado de más de 720 millones de consumidores. También creará la mayor zona de libre comercio del mundo con un PIB que implica alrededor del 25% de la economía mundial. Su entrada en marcha, no exenta de polémicas, eliminará gradualmente el 92% de aranceles en los intercambios comerciales. Paraguay logró un trato especial y cuotas exclusivas.

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El pacto entre Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay) y la UE (que abarca 27 estados) es considerado como un triunfo del multilateralismo. Para su rúbrica, hoy al mediodía, se prevé la presencia de autoridades internacionales, entre ellas, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.

Este acuerdo fue calificado por el ministro de RR.EE. de Paraguay, Rubén Ramírez Lezcano como uno de los “más importantes en términos económicos del planeta”.

Aunque ninguna de las partes está 100 % satisfecha, según Ramírez, se han logrado sortear algunos de los obstáculos. Para Luiz Inacio Lula Da Silva, presidente de Brasil, esta es una celebración del multilateralismo. Lula, quien no vendrá a Asunción, se reunió ayer en Río de Janeiro con von der Leyen.

Claves del Acuerdo Mercosur - UE

El acuerdo descansa sobre cinco pilares fundamentales.

1) Creación de una potencia económica sin precedentes con la mayor zona de libre comercio del planeta, integrando un bloque con un PIB combinado que representa cerca del 25% de la economía mundial.

Parte de su funcionamiento se basará en la eliminación gradual del 92% de los aranceles en el intercambio de bienes, lo que, según las proyecciones, permitirá a las empresas europeas ahorrar unos 4.000 millones de euros anuales y otorgará al Mercosur acceso preferencial para el 99% de sus exportaciones agrícolas.

2) El segundo pilar tiene aspectos tendientes a ofrecer un blindaje geopolítico frente a la llamada “guerra comercial” y el proteccionismo impulsado por economías como la de los Estados Unidos, así como la carrera por los minerales críticos utilizados en la producción de semiconductores.

Europa específicamente busca igualmente asegurar el suministro de materias primas críticas (litio y cobre) para reducir su dependencia de China.

3) El tercer pilar gira en torno a la estabilidad y la asociación política que van más allá de los aranceles. El acuerdo establece, en líneas generales, un marco que busca garantizar la previsibilidad regulatoria y la seguridad jurídica. Esto con el objetivo de que la relación de los bloques sea resistente a los choques ideológicos circunstanciales entre los mandatarios de turno.

4) Respecto al impacto social, cuarto pilar del acuerdo, las proyecciones indican un crecimiento en la generación de ingresos y el empleo real, con beneficios directos en los precios de los productos para los ciudadanos de ambas regiones. Además, el texto refuerza los compromisos con los derechos de los trabajadores y los estándares de vida.

5) El último, y el que ha generado mayor controversia, es el compromiso ambiental. El cumplimiento del Acuerdo de París es un elemento esencial del pacto. Este reconoce las credenciales ambientales del Mercosur e incorpora mecanismos de diálogo y monitoreo para la lucha contra el cambio climático y la deforestación.

Intensas negociaciones

La negociación del Acuerdo Mercosur - Unión Europea se inició formalmente en el año 1999. Durante décadas, los intereses agrícolas europeos —especialmente los de Francia— y la protección industrial sudamericana actuaron como muros infranqueables en la concreción del pacto.

El cambio hacia modelos de desarrollo más liberales en los países del Mercosur entre 2016 y 2019 permitió una convergencia en la toma de decisiones que no había sido posible con gobiernos anteriores. Asimismo, el endurecimiento de las cláusulas de salvaguarda (permitiendo suspender beneficios si las importaciones dañan la producción local) fue fundamental para calmar las reticencias de sectores agrarios en el Viejo Continente.

Paraguay y la ventaja de ser un país en desarrollo

En reconocimiento a su condición de país en desarrollo y su falta de litoral marítimo, Paraguay logró consolidar un trato especial y diferenciado en el texto final. Esto se traduce en acceso inmediato y preferencial con arancel 0% para productos estratégicos: como azúcar orgánica (cuota exclusiva de 10.000 toneladas anuales), biocombustibles (cupo de 50.000 toneladas) y carne porcina (1.500 toneladas adicionales a las del resto de los socios de bloque).

Autopartes y salvaguardas

También en el sector de las autopartes, tendrá un trato preferencial para productos de procedencia paraguaya incentivando la industria manufacturera local. Además, Paraguay tendrá seis meses extra para la implementación de medidas sanitarias y fitosanitarias además de plazos extendidos para la aplicación de instrumentos de defensa comercial.

En caso de implementarse las salvaguardas para proteger a los agricultores europeos ante aumentos masivos de importaciones, Paraguay mantendrá un trato diferenciado para mitigar el impacto sobre sus exportaciones preferenciales. Por ello no nuestro país está fuera de las cuestionadas salvaguardas.

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