El doctor Carlos Morínigo, especialista en neumología del Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias y del Ambiente (Ineram), advirtió sobre la alarmante concentración de nicotina sintética en dispositivos electrónicos y el inicio temprano del hábito en niños y adolescentes paraguayos.
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Lo que comenzó en la década de los 2000 como una supuesta “terapia de reemplazo” para el tabaquismo basada en vapor de agua, se ha transformado en una de las mayores preocupaciones de salud pública, afirmó el médico.
Durante una visita realizada a ABC Cardinal en la tarde de ayer, Morínigo resaltó que la industria tabacalera convirtió estos dispositivos en una “mina de oro” al añadir altas concentraciones de nicotina, la sustancia alcaloide responsable de una adicción que hoy se encuentra fuera de control.
La trampa de la nicotina sintética
A diferencia del cigarrillo convencional, que contiene entre 1 y 2 miligramos de nicotina por unidad, un solo dispositivo de vapeo puede contener hasta 35 o 36 miligramos. El especialista advierte que se utiliza nicotina sintética, la cual llega al cerebro de forma mucho más rápida y agresiva.
El especialista explicó que al inhalar, la sustancia tarda apenas de 7 a 10 segundos en llegar a los alvéolos y de ahí al cerebro, activando el sistema dopaminérgico y la corteza prefrontal. Este proceso genera una sensación de placer y calma la ansiedad, pero a un costo muy alto: el cerebro crea nuevos receptores que exigen dosis cada vez mayores, atrapando al usuario en un ciclo de dependencia difícil de cuantificar.
El desafío médico: ¿Cuánto consume un vapeador?
Uno de los mayores obstáculos para los neumólogos es la dificultad de realizar una anamnesis (interrogatorio médico) precisa. Mientras que con un fumador tradicional es fácil calcular la dosis (10 cigarrillos equivalen a unos 20 mg de nicotina), con el vapeo es casi imposible, afirmó el doctor Morínigo.
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El médico fue tajante al afirmar que el pulmón está diseñado para recibir aire puro, pero el vapeador introduce sustancias irritantes como: acroleína y formaldehído, metales pesados y aromatizantes químicos.
El neumólogo indicó que el primer síntoma de alerta es la tos, que indica que el sistema respiratorio está siendo dañado. Otros signos incluyen cambios en la tonalidad de la voz, producción de catarro e irritación de garganta.
Advirtió que a largo plazo, se espera un aumento masivo de casos de EPOC (Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica) y cáncer de pulmón entre los usuarios de estos dispositivos.
Una preocupación social: niños en riesgo
Lo más alarmante para los profesionales de la salud es la edad de inicio, afirmó Morínigo, resaltando que se han reportado casos de niños en edad escolar que realizan “rondas de vapeo” en los baños de los colegios.
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El especialista subraya que cuanto más temprano se inicia el contacto con estas sustancias, mayores son los cambios neurobiológicos en el cerebro y más profundo es el daño al organismo.