“Tiene que haber una relación de amor y amistad, con Dios, con los hombres y con la naturaleza. No a la separación o al distanciamiento. Hay que pedir perdón al Señor por los pecados y reconstruir nuestro vínculo con Él, que no se limite solo a palabras o rituales, sino que se refleje en la vida diaria, en nuestras acciones y decisiones”, expresó.
Asimismo, monseñor instó a acercarse a los demás con respeto, solidaridad y generosidad, fortaleciendo la amistad, el compañerismo y los lazos comunitarios. Señaló que la verdadera fe se manifiesta no solo en la oración, sino en la manera en que tratamos a nuestros vecinos, familiares y compañeros de trabajo, en los gestos de apoyo hacia quienes más lo necesitan y en el esfuerzo por construir una sociedad más justa y armoniosa.
Además, subrayó la importancia de cuidar la naturaleza, “un regalo de Dios que debemos proteger, no solo evitando dañarla, sino también promoviendo su conservación, respetando los recursos naturales y educando a las nuevas generaciones en valores de sostenibilidad y responsabilidad ambiental”.
La jornada contó con una importante participación de estudiantes y familias, quienes acudieron al santuario y luego recibieron la tradicional ceniza en la frente. Entre los asistentes se observó un marcado interés de los jóvenes por participar activamente en los ritos y reflexionar sobre los mensajes del obispo.
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¿Qué es la Cuaresma?
La Cuaresma es un tiempo penitencial que invita a la oración y la conversión. Tanto el Miércoles de Ceniza como el Viernes Santo son días de ayuno y abstinencia.
Según la tradición católica, se evita el consumo de carne, aunque quienes no puedan cumplir con esta práctica pueden reemplazarla con actos de caridad, como visitar a los enfermos, donar a instituciones benéficas o rezar por la conversión personal.
La ceniza utilizada en la ceremonia proviene de las hojas del pindó usadas el año pasado en el Domingo de Ramos. Estas se queman, se humedecen con unas gotas de agua y se bendicen antes de ser impuestas sobre la frente de los fieles, mientras que los consagrados la reciben en la cabeza.
La Cuaresma recuerda los 40 días que Jesús pasó en el desierto en oración antes de iniciar su misión salvadora, invitando a todos los creyentes a la reflexión, la penitencia y la renovación espiritual. Monseñor Valenzuela concluyó su mensaje instando a que este tiempo sea una oportunidad para transformar la vida cotidiana a través de la fe, la solidaridad y el respeto por la creación de Dios.
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