Regreso a clases: el cuidado de los pies, un detalle clave para la salud infantil

El estado de los pies es un pilar del bienestar integral del escolar. Freepik.es

Con el inicio del ciclo lectivo, la atención suele centrarse en útiles y uniformes. Sin embargo, especialistas advierten que la salud podológica es fundamental para prevenir problemas de postura y desarrollo en los niños.

El inicio del año escolar marca una rutina de gran exigencia física para los más pequeños: largas horas de pie, actividad física constante y el uso prolongado de calzado cerrado. En este escenario, lo que parece un detalle menor —el estado de los pies— se convierte en un pilar del bienestar integral.

La licenciada Carolina Orrego, directora del Centro Integral de Especialidades Podológicas y presidenta de la Asociación Científica Paraguaya de Podólogos y Podiatras, destaca que este es el momento ideal para una revisión exhaustiva.

Carolina Orrego, especialista en Onicopatias y Ortopodologia, presidenta de la Asociación Científica Paraguaya de Podólogos y Podiatras.

“El regreso a clases no es solo uniformes; es el momento de revisar el estado de los pies y del calzado que acompañará al niño durante todo el año”, señala.

El calzado escolar: más que una elección estética

Desde la podología clínica, el zapato escolar debe priorizar criterios anatómicos, indica la especialista. Un calzado inadecuado no solo genera molestias inmediatas, sino que puede alterar la biomecánica de la marcha, provocando dolores en talones, rodillas e incluso en la columna vertebral.

Sobre cómo debe ser el zapato ideal, la experta explica:

  • El tamaño justo: Un zapato pequeño puede causar uñas encarnadas (onicocriptosis) y deformaciones; mientras que uno grande genera inestabilidad y ampollas.
  • Diseño funcional: Debe tener una puntera amplia para el movimiento de los dedos y un contrafuerte firme en el talón para dar estabilidad.
  • Suela inteligente: Antideslizante, flexible en el antepié y firme en el medio pie.
  • Materiales nobles: Preferir aquellos que permitan la ventilación para evitar la acumulación de humedad.

La evaluación de la pisada: prevención en crecimiento

Dado que el sistema musculoesquelético infantil está en formación, detectar a tiempo un pie plano flexible, una pronación o supinación excesiva es vital, asegurada la licenciada Orrego. El cuerpo suele generar compensaciones ante una mala pisada que terminan afectando la postura general.

Un calzado inadecuado puede alterar la biomecánica de la marcha, provocar dolores en talones, rodillas e incluso en la columna vertebral.

“El desgaste irregular de la suela del zapato o el dolor al finalizar el día son señales de alerta para acudir a un profesional”, afirma la especialista.

La licenciada Orrego resalta por otro lado, que la uña encarnada es una de las consultas más frecuentes en podología pediátrica. Explica que la regla de oro es simple: las uñas deben cortarse de forma recta, sin redondear los bordes y sin dejarlas demasiado cortas. “Ante cualquier signo de inflamación, se debe evitar la intervención doméstica y acudir a un podólogo”, afirma.

Higiene y hábitos: el escudo contra infecciones

La combinación de calor, actividad física y calzado cerrado es el caldo de cultivo ideal para hongos y bacterias. Para combatir la micosis (pie de atleta) y el mal olor, la licenciada Orrego recomienda:

  1. Medias de algodón: Absorben la humedad a diferencia de las sintéticas.
  2. Secado minucioso: Es crítico secar bien entre los dedos después del baño.
  3. Uso moderado de productos: Emplear talcos con cautela o preferir antitranspirantes en spray bajo indicación profesional.
Una mala pisada termina afectando la postura general.

Priorizar la salud podológica es asegurar que los niños crezcan con una base sólida. Unos pies sanos no solo sostienen el peso del cuerpo, sino que garantizan una postura adecuada y un desarrollo escolar sin molestias.

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